Actualidad
25N: La semFYC alza la voz contra la violencia de género

25N: La semFYC alza la voz contra la violencia de género

La violencia de género es una lacra social y sanitaria que fractura vidas, vulnera derechos fundamentales y deja huellas profundas en mujeres, niñas y niños. Como profesionales de Atención Primaria, queremos expresar nuestro rechazo rotundo a todas las formas de violencia de género y reafirmar nuestro compromiso con su prevención, detección, atención y erradicación.

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 25 de noviembre de 2025

La Atención Primaria se construye sobre la continuidad, la cercanía, la confianza y la mirada integral. Estos pilares nos sitúan en un lugar privilegiado para escuchar, detectar y acompañar a las mujeres que sufren violencia, incluso cuando aún no pueden nombrarla. Somos un espacio seguro, accesible y estable, donde pueden encontrar apoyo, orientación y protección. 

Reconocer a las mujeres para cuidarlas 

Es esencial reconocer a las mujeres víctimas de violencia de género, como libres de estereotipos y prejuicios. 

Debemos recordar que niñas y niños también son víctimas directas, tanto por el daño psicológico que sufren como por la exposición a la violencia en su entorno. 

Desde la Atención Primaria, entendemos la violencia de género como una realidad que se infiltra en los cuerpos, las emociones, los vínculos y las trayectorias vitales. Nuestra labor exige una mirada amplia, sensible y consciente de las desigualdades estructurales que la sostienen. 

Una trágica realidad que interpela nuestro compromiso 

El último año nos ha dejado la devastadora cifra de 38 mujeres asesinadas por violencia de género, una dolorosa muestra de la magnitud del problema. Estos feminicidios no son hechos aislados, sino la culminación extrema de un proceso de violencia mantenida en el tiempo. 

En Atención Primaria, esta realidad nos obliga a reforzar nuestra vigilancia clínica, nuestra capacidad de escucha y nuestro acompañamiento continuado. Conocemos los contextos familiares, las dinámicas relacionales, las causas de consulta repetida, las señales sutiles que requieren atención y la importancia de actuar a tiempo. 

 

Nuestra intervención precoz puede literalmente salvar vidas. 

Llamada a la acción comunitaria: prevención desde y para la sociedad 

La violencia de género no se erradica solo con intervenciones clínicas; requiere una respuesta social, educativa y comunitaria. 

Desde la Atención Primaria hacemos un llamamiento a todas las instituciones, colectivos y personas para que se impliquen activamente en la prevención. 

Defendemos la educación en igualdad, la eliminación de estereotipos de género, la creación de entornos afectivos seguros y la promoción de valores como la libertad, la autonomía y el respeto. 

El trabajo comunitario, pilar de la Atención Primaria, es una herramienta esencial para transformar los determinantes sociales que reproducen la violencia. 

Apoyo integral: recursos, seguridad y acompañamiento continuo 

Reclamamos la dotación de **recursos suficientes, accesibles y sostenidos que permitan una respuesta integral y coordinada. 

Las mujeres, niñas y niños que sufren violencia necesitan: 

* Atención psicológica especializada. 

* Asesoramiento legal accesible. 

* Protección inmediata y alojamiento seguro. 

* Apoyo socioeconómico que garantice autonomía. 

* Coordinación efectiva entre salud, servicios sociales, justicia y educación. 

La Atención Primaria no puede actuar sola: requiere una red fuerte, cohesionada y ágil. Pero es, y debe seguir siendo, el espacio de referencia, el lugar donde las víctimas pueden volver, preguntar, llorar, buscar ayuda, y ser acompañadas sin juicio. 

Profesionales de Atención Primaria contra la violencia 

Invitamos a toda la sociedad a romper el silencio, a no mirar hacia otro lado y a no normalizar la violencia. 

Desde nuestras consultas, desde el trabajo en equipo, desde la atención domiciliaria y desde la comunidad, reafirmamos nuestro compromiso activo contra esta lacra. 

Queremos un país donde ninguna mujer, niña o niño tenga que vivir con miedo, y donde la violencia de género sea social y culturalmente inaceptable. 

Hacia un futuro libre de violencia: el compromiso de la Atención Primaria 

Concluimos reafirmando que la Atención Primaria es y será un motor esencial para la transformación social y sanitaria que necesitamos para erradicar la violencia de género. 

Trabajamos por un futuro en el que mujeres, niñas y niños puedan vivir con dignidad, libertad plena, seguridad y bienestar. Un futuro donde la violencia no tenga espacio ni tolerancia. Un futuro que construiremos juntas y juntos, desde el centro mismo del sistema sanitario, con firmeza, sensibilidad y determinación. 

 

Desde la semFYC, compartimos una serie de recomendaciones para médicos y médicas de familia para abordar la violencia de género en las consultas de Atención Primaria.  

1. La violencia de género es un problema de salud, no solo social. 

Afecta al bienestar físico, emocional y social. En Atención Primaria debemos reconocerla como una prioridad clínica y comunitaria. 

2. Escuchar sin juicios es la primera intervención sanitaria. 

La consulta debe ser un espacio seguro donde la mujer pueda hablar sin miedo, interrupciones ni cuestionamientos. 

3. Preguntar de forma sensible salva vidas. 

El cribado, con preguntas respetuosas y normalizadas, ayuda a detectar situaciones ocultas. No se trata de forzar, sino de abrir puertas. 

4. Validar el malestar: creer, respetar y acompañar. 

La respuesta profesional debe transmitir confianza: “Lo que me cuentas es importante. No es tu culpa. Estoy aquí para ayudarte.” 

5. Registrar adecuadamente es un acto clínico y de protección. 

La historia clínica debe reflejar signos, síntomas y narrativas relevantes, sin juicios de valor y con precisión.  

6. Conocer los recursos es parte de nuestra competencia profesional. 

Atención Primaria debe estar conectada con trabajo social, psicología, servicios municipales, juzgados y recursos especializados. 

7. Respetar los tiempos de cada mujer 

La autonomía de cada mujer es esencial: nuestro papel es potenciar su resiliencia, evitar el paternalismo y ofrecer herramientas para que decida lo que sea más seguro para ella y sus hijas e hijos. 

8. La seguridad es siempre lo primero. 

Valorar riesgo (actual, potencial y para menores), identificar señales de alarma y activar circuitos cuando sea necesario. 

9. Cuidar a quienes cuidan. 

Las y los profesionales también pueden sentirse desbordados. Supervisión, apoyo entre iguales y formación continua son esenciales. 

10. La Atención Primaria es agente de cambio comunitario. 

Además de la consulta, tenemos un papel clave en la prevención, educación, sensibilización y reducción de desigualdades de género. 

Otros artículos de interés