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Acabar con el sufrimiento invisible, un llamamiento por el Día Mundial para la Prevención del Suicidio

Acabar con el sufrimiento invisible, un llamamiento por el Día Mundial para la Prevención del Suicidio

Hablar abiertamente sobre ello, mostrarse accesible y facilitar la comunicación de los y las pacientes para su expresión emocional sin que tengan temor a ser juzgados son algunas herramientas que tienen los médicos y las médicas de familia para evitar las muertes por suicidio. Hablamos sobre este problema que en 2023 se saldó con 4.116 víctimas en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).  

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2025

Este 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En esta jornada, conversamos con la coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la semFYC, Luz de Myotanh Vázquez, y la médica de familia y coordinadora del curso ELEMENTALES + sobre depresión y ansiedad, Aurora Fernández Moreno.  

Las dos coinciden en lo siguiente: si se actúa desde un primer momento, se pueden evitar muertes. Para ello, la comunicación es esencial: “Ahora se ha abierto una oportunidad para que las personas pierdan el miedo a hablar sobre ello, a verbalizar su deseo de morir cuando se les pregunta (y los médicos y las médicas también pensamos más en el suicidio). Hablar desempeña un papel clave para la detección en la fase de ideación suicida". 

“Además, ser conocedores de los factores de riesgos, que son multifactoriales, y tener un buen equipo y contacto estrecho con los y las profesionales de Salud Mental para ser más eficientes" son algunos de los pilares para los y las especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria en el abordaje adecuado de esta cuestión.  

Signos de alarma y problemas psicosociales  

Experimentar una depresión grave, un fuerte sentimiento de desesperanza, el aislamiento, el consumo de drogas o la comunicación expresa acerca del deseo de morir son algunas señales de alerta que no se deben dejar pasar. “Hay que recordar que preguntar sobre ello en consulta no incita a la persona a hacerlo y puede romper tabús y estigmas”, recuerda Luz de Myotanh.  

Por otro lado, Fernández, de acuerdo con los datos disponibles, sostiene que ser varón también es un factor de riesgo (según el INE, los hombres triplican la tasa de suicidio respecto a las mujeres). En este sentido, detalla que, “huyendo de un punto de vista puramente biologicista se alude a la expresión de la masculinidad hegemónica, que se basa en rechazar la debilidad, la dependencia emocional o la búsqueda de ayuda. Esto implica a menudo que, ante el malestar psicológico, los hombres recurran a la retórica de síntomas físicos o a una expresión no verbal del malestar en forma de agresividad o consumo de sustancias, lo que puede enmascarar sus menores tasas de depresión o ansiedad y los lleva con mayor frecuencia a consumar el suicidio".  

Las personas más jóvenes también se ven afectadas, ya que entre estas el suicidio es la principal causa de muerte no natural. Algo que la coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la semFYC relaciona con el complejo momento social actual: “Hay dificultades para encontrar buenos trabajos aún pesar de tener buena formación; ya no vale el discurso si estudias, llegarás. La vivienda está por las nubes y eso implica o quedarte en casa de tus padres o vivir con compañeros. Entonces, ¿cuándo y cómo desarrollan el proyecto vital?”. 

Abordaje psicológico y formación en salud mental  

“El tratamiento psicológico es fundamental porque va a permitir trabajar sobre la problemática que le está provocando estos pensamientos a la persona. Además, el ofrecer recursos y herramientas para sobrellevar mejor los problemas es lo que principalmente va a hacer que el paciente mejore. El tratamiento farmacológico es importante, pero en el caso del suicido no podemos pasar por alto que la ingesta de pastillas de manera deliberada puede ser una forma de quitarse la vida", describe Luz de Myotanh.  

En cuanto a la actualización en esta materia para los y las profesionales, la semFYC cuenta con el curso ELEMENTALES+ “Tratamiento de la depresión y la ansiedad en la consulta de Medicina de Familia”, que, tal y como afirma su coordinadora, “contribuye a desarrollar habilidades que permitan tratar los trastornos de salud mental más prevalentes en Atención Primaria. Además, se introduce el diagnóstico y manejo inicial de los trastornos de personalidad, las alternativas terapéuticas de los trastornos psicóticos y del insomnio. Finalmente se dan algunas ideas clave para detectar y atender a las personas con riesgo de suicidio”. 

Precisamente, y como avanza de Myotanh, la semFYC también está preparando un curso exclusivo sobre abordaje del suicidio, que lanzará próximamente en su campus formativo.  

Pedir ayuda: un acto de valentía  

Si bien los pensamientos suicidas pueden regresar, no son permanentes y una persona que ha pensado previamente en el suicidio o ha hecho un intento de suicidio puede no volver a tener estos pensamientos, tal y como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

No es signo de debilidad, sino de valentía: nadie debería sentirse solo con pensamientos tan abrumadores como las ideas de suicidio. Es lo que defienden estas dos profesionales y el mensaje que desean trasladar a compañeros de la Medicina Familiar y Comunitaria es el siguiente: hay que estar atentos, escuchar sin juicios y abrir espacios seguros donde las personas puedan explicar lo que sienten. Hablar salva vidas. Hablar es comenzar a poner fin a un sufrimiento invisible

Asimismo, si una de las personas que atiendes o tú estáis pasando por una situación difícil y tienes pensamientos relacionados con la muerte, tienes disponible la línea de atención a la conducta suicida: el 024 es un servicio de alcance nacional (accesible desde todo el territorio nacional), gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.

 

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