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Anafilaxia: cómo actuar desde la Atención Primaria

Anafilaxia: cómo actuar desde la Atención Primaria

La anafilaxia es una emergencia médica grave que puede comprometer la vida de cualquier paciente en cuestión de minutos

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 29 de septiembre de 2025

La especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Sonia Moreno Escribà y el residente Sergi Quintero Ferré, analizan en AMF cómo identificarla, estabilizar al paciente y actuar de manera efectiva desde Atención Primaria, subrayando la importancia de la adrenalina intramuscular y la derivación posterior.  

La anafilaxia es una reacción de hipersensibilidad aguda, grave y potencialmente mortal, provocada por la liberación masiva de mediadores de mastocitos y basófilos. Su afectación puede comprometer la función respiratoria, cardiovascular o ambas, lo que requiere una intervención inmediata para prevenir consecuencias fatales. 

Aunque los datos epidemiológicos son limitados, se estima que la prevalencia alcanza entre el 0,3% y el 5,1% de la población, con una incidencia en España de 103,37 episodios por 100.000 personas al año. Los niños menores de 2 años son especialmente vulnerables. 

Según los autores, los factores desencadenantes son diversos y dependen de la exposición a alérgenos específicos, ya sean alimentos y/o fármacos, e incluso picaduras de determinados insectos o al látex. Así mismo, la gravedad de la reacción puede verse influida por múltiples factores, que dependen tanto del paciente, de la reacción y del órgano que afecte.  

En este sentido, el articulo destaca como crucial realizar una evaluación rápida y sistemática desde Atención Primaria, para lo que han elaborado un Algoritmo de manejo inicial de la anafilaxia, así como un Cuadro de diagnóstico diferencial con otras patologías, con el objetivo de ayudar a los y las especialistas a su detección temprana. 

El manejo inicial sigue la metodología ABCDE (Aire, Breathing, Circulation, Disability, Exposure), incluyendo monitorización constante, posición adecuada del paciente en función de éste y retirada inmediata del alérgeno si es posible. Igualmente, el uso de adrenalina intramuscular en el muslo es el tratamiento de elección, que debe ser administrada siempre en entornos especializados, de manera precoz, y bajo monitorización posterior. Otras medidas complementarias posibles son la administración de oxígeno, fluidos intravenosos, antihistamínicos y corticosteroides, siempre sin retrasar la adrenalina. 

Tras la primera atención de urgencia, los pacientes deben ser derivados al hospital. En el caso de que estén inestables o con clínica refractaria, el traslado debe ser medicalizado. Si la evolución es positiva, se recomienda que se mantengan en observación de 6 a 8 horas, recibir pautas de actuación y educación sanitaria, y acudir a alergología para estudio posterior. En los casos graves, es imprescindible la derivación a unidad de cuidados intensivos

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