Antoni Plana: “Necesitamos comprender a los pacientes y poderlos atender directamente cuando tienen el malestar”
El médico de familia y coordinador del Grupo de Trabajo de Neurología de la semFYC ha participado en la jornada del Día Internacional de Acción contra la Migraña 2025 organizada por la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE)
Antoni Plana ha participado junto a otros expertos en la mesa debate “Los retos en la ruta asistencial de la migraña” en el que ha explicado cuáles son los retos a los que se enfrentan los y las profesionales de este primer ámbito asistencial.
Durante su participación, Plana ha explicado que la Atención Primaria vive “una sobrecarga de demanda, con recursos limitados y exceso de burocracia que dificultan el tiempo clínico”. Esta situación “repercute en un tratamiento a veces insuficiente y en una derivación hospitalaria restringida por circuitos lentos y comunicación insuficiente entre niveles”. Es por eso por lo que el médico apuesta por “un modelo centrado en la persona y en la cronicidad, reduciendo la carga administrativa para dedicar más tiempo al paciente” ya que lo que “necesitamos es comprenderlos para poderlos atenderlos directamente cuando tienen el malestar”. Para ello es necesario “reforzar las plantillas y recursos, mejorar la coordinación con el hospital, así como garantizar la formación actualizada”.
Por otro lado, Plana también ha explicado que establecer protocolos de cribado y uso sistemático de las escalas clínicas como, por ejemplo, ID-Migraine o MIDAS, en las consultas de Atención Primaria, así como formación continuada de las especialistas de familia en cefaleas y actualización de guías de derivación consensuadas con Neurología, como estrategias concretas que podrían ayudar en Atención Primaria a detectar antes los casos de migraña compleja y derivarlos de manera efectiva.
Igualmente, en cuanto a la derivación, también considera necesario mejorar los circuitos existentes, incorporando vías rápidas o consultas virtuales, así como el uso de herramientas digitales en la historia clínica que alerten de signos de alarma o de refractariedad al tratamiento. Por último, también apuesta por potenciar la educación del paciente para que pueda reconocer mejor los síntomas y la adherencia al tratamiento.