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El cáncer, una prioridad de salud pública en España

El cáncer, una prioridad de salud pública en España

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, la semFYC aborda uno de los mayores retos de salud pública a través de su Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS), quien propone un enfoque integral que combina datos de incidencia, análisis de riesgos y estrategias de prevención en todos sus niveles.

Tiempo de lectura: 7 minutos
Fecha de publicación: 04 de febrero de 2026

El cáncer es una de las principales causas de muerte en España y en el mundo. En nuestro país, es la segunda causa de muerte en la población general, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares, y la primera en personas de sexo biológico masculino desde el año 2000. Además, casi una cuarta parte de los fallecimientos registrados en 2022 —el 24,7%— estuvieron relacionados con esta enfermedad.

La incidencia de esta enfermedad continúa creciendo, impulsada tanto por el envejecimiento de la población como por factores ligados a los estilos de vida. Igualmente, la evidencia señala que el consumo de tabaco y alcohol, la dieta poco saludable y el sedentarismo siguen siendo determinantes clave a tener en cuenta, mientras que los factores genéticos y hereditarios, aunque relevantes, representan un porcentaje minoritario de los casos.

Los tumores más frecuentes y las diferencias por sexo
Según los datos más recientes, correspondientes a 2022:

  • El cáncer de colon y recto es el más diagnosticado en España, con 44.294 nuevos casos, siendo 29.648 de colon y 14.646 de recto. 
  • Le siguen el cáncer de mama, con 36.395 diagnósticos, el más frecuente en mujeres. 
  • Y el cáncer de pulmón, con 32.768 casos. 
  • Completan los primeros puestos los tumores de próstata, con 30.316 diagnósticos. 
  • Y el de vejiga urinaria, con 22.097 nuevos casos.

El análisis por sexo muestra diferencias significativas. En mujeres, además del cáncer de mama, destacan los tumores:

  • Colorrectales, con 17.285 casos.
  • De pulmón, con 10.285 diagnósticos. 
  • De cuerpo uterino, con 7.305 nuevos registros. 

Mientras que, en los hombres, el cáncer de próstata encabeza la incidencia, seguido del:

  • Colorrectal, con 27.009 casos.
  • De pulmón, con 22.483 registros.
  • Y el de vejiga urinaria, con 18.247 nuevos diagnósticos. 

Estas cifras refuerzan la necesidad de estrategias preventivas adaptadas a los distintos perfiles de riesgo.

El cáncer de colon y recto es el más diagnosticado en España, con 44.294 nuevos casos, seguido del de mama y el de pulmón


Supervivencia al alza, aunque la mortalidad aún es elevada
Pese a los avances diagnósticos y terapéuticos, la mortalidad por cáncer sigue siendo elevada. En 2022, la tasa media fue de 232 fallecimientos por cada 100.000 personas, con una clara diferencia entre sexos: 185 en mujeres y 280 en hombres, por cada 100.000.

La buena noticia es el aumento progresivo de la supervivencia a cinco años tras el diagnóstico. Comparando los periodos 2002-2007 y 2008-2013, la supervivencia pasó del 52% al 55,3% en hombres y del 59,1% al 61,7% en mujeres, siempre en ausencia de otras causas de muerte o patologías asociadas.

Estratificar el riesgo para prevenir mejor
En la última actualización de sus recomendaciones, el PAPPS de la semFYC subraya la importancia de la estratificación del riesgo individual de cáncer —que es el resultado de la interacción multifactorial de factores genéticos de la persona afectada y agentes externos— como herramienta clave en Atención Primaria. Esta se basa fundamentalmente en la edad, los antecedentes personales y los antecedentes familiares.

Según los estudios, la mayoría de los tumores son esporádicos y aparecen a partir de los 50 años, como consecuencia de mutaciones acumuladas a lo largo de la vida. Por otro lado, no se puede olvidar que el cáncer hereditario representa entre el 5% y el 10% de los casos, todo y que no siempre la presencia de una mutación genética implica el desarrollo de la enfermedad. Identificar a las personas con síndromes de predisposición hereditaria al cáncer (SPHC), que hasta la fecha se han descrito más de 200 tipos, permite ajustar las estrategias preventivas y de seguimiento, y categorizar en tres niveles:

  • Riesgo bajo: menores de 50 años, sin antecedentes personales ni familiares.
  • Riesgo medio: 50 o más años, sin antecedentes personales ni familiares.
  • Riesgo elevado: presente en cualquier edad si hay antecedentes personales y/o familiares.

De igual forma, los médicos y médicas de familia deben conocen los diferentes estadios de prevención que se llevan a cabo en España, y que se detallan a continuación. 

El PAPPS subraya la importancia de la estratificación del riesgo individual de cáncer como herramienta clave en Atención Primaria


Prevención primaria: actuar sobre los factores de riesgo
La prevención primaria es el primer gran pilar frente al cáncer, y para ello, tener en cuenta los riesgos principales de esta patología es fundamental. Sin ningún lugar a dudas, el tabaco sigue siendo la principal causa evitable de cáncer y de muerte por esta enfermedad, aunque la disminución de la cuota de personas fumadoras, junto el aumento de la obesidad plantea un escenario en el que podría convertirse en el principal factor de riesgo en las próximas décadas.

Abandonar el tabaco, mantener una dieta saludable, limitar o evitar el consumo de alcohol, controlar el peso y realizar actividad física regular podrían prevenir hasta un tercio de los cánceres más comunes. A ello se suman otros factores como la exposición a carcinógenos laborales, la contaminación atmosférica, los agentes infecciosos o determinados aspectos de la vida sexual y reproductiva.

Desde una perspectiva poblacional, el PAPPS también pone el foco en los determinantes ambientales y sociales, recogidas en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: calidad del aire y del agua, saneamiento, seguridad química o el impacto de la comercialización masiva de productos poco saludables, como comida rápida o bebidas azucaras. 

Por todo ello, la promoción de estilos de vida saludables desde la consulta de Medicina de Familia se considera una medida imprescindible.

Abandonar el tabaco, mantener una dieta saludable, limitar o evitar el consumo de alcohol, controlar el peso y realizar actividad física regular podrían prevenir hasta un tercio de los cánceres más comunes


Prevención secundaria: detectar antes de que aparezcan los síntomas
El cribado constituye la base de la prevención secundaria. Su objetivo es detectar el cáncer en fases iniciales, antes de que se manifieste clínicamente, para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad. En este sentido, el PAPPS insiste en la necesidad de informar a la población sobre el equilibrio entre beneficios y riesgos, respetando siempre los valores y preferencias personales.

Los cribados poblacionales, dirigidos de forma sistemática a grupos definidos, garantizan equidad y eficiencia. Los cribados oportunistas, realizados en consulta, se orientan a personas con riesgo medio o elevado. No obstante, estas estrategias no están exentas de riesgos, como los falsos positivos o negativos de los tests, la exposición a pruebas innecesarias, el sobrediagnóstico o el sobretratamiento de lesiones indolentes, aspectos que deben ser tenidos en cuenta. 

El PAPPS recuerda que la mayoría de los cánceres que se presentan en la consulta de Atención Primaria son asintomáticos, aun existiendo un cribado poblacional. En este contexto, los y las especialistas de familia, al ser el primer contacto entre los pacientes y el servicio sanitario, pueden decidir qué pruebas hacer y cuándo y dónde derivar, y aquellos que necesitan un diagnóstico rápido para ser tratados con éxito. 

Prevención terciaria: vivir más y mejor tras el cáncer
Tras la promoción de los hábitos saludables y los cribados, la prevención terciaria se centra en mejorar la calidad de vida de las personas de larga supervivencia, aquellos que llevan cinco años libres de enfermedad tras el diagnóstico y el tratamiento. En Europa, las supervivencias a cinco años alcanzan el 77% en cáncer de próstata y el 82% en cáncer de mama, mientras que en el cáncer de colon se sitúan en el 57%.

Rehabilitación, cuidados paliativos, detección precoz de recaídas y programas de seguimiento integral son esenciales en esta fase, sin olvidar que hay personas supervivientes que presentarán hasta un 20% de otros cánceres, con lo que es necesario diseñar programas basados en la evidencia para vigilar las recurrencias.

Aún con todo esto, el impacto psicosocial del cáncer es considerable y requiere atención continuada, tanto para las secuelas físicas como emocionales. 

Los y las especialistas de familia, al ser el primer contacto entre los pacientes y el servicio sanitario, pueden decidir qué pruebas hacer y cuándo y dónde derivar, y aquellos que necesitan un diagnóstico rápido para ser tratados con éxito. 


Prevención cuaternaria: evitar daños innecesarios
El último nivel que deben tener en consideración los profesionales es la prevención cuaternaria, que pone el acento en la seguridad física y emocional de las personas con cáncer. Su objetivo es evitar intervenciones diagnósticas o terapéuticas innecesarias o excesivas que puedan generar más daño que beneficio.

Desde el PAPPS se recuerda que una atención centrada en la persona, basada en la evidencia y en la prudencia clínica, es fundamental para no iniciar cadenas de pruebas o tratamientos que no aporten valor real al proceso asistencial.

Con estas recomendaciones, la semFYC refuerza el papel de la Atención Primaria como eje vertebrador de la prevención del cáncer, en una estrategia que abarca desde la promoción de la salud hasta el acompañamiento a largo plazo de las personas supervivientes. Su mensaje clave hoy, en el Día Mundial contra el Cáncer es que prevenir sigue siendo una de las herramientas más eficaces para reducir su impacto.

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