Catalina Núñez: “Para atender a la persona es imprescindible hacerlo con la mirada comunitaria”
Entrevistamos a Catalina Núñez, médica de familia, responsable de Formación del PACAP de la semFYC y coordinadora del curso “Atención comunitaria” del programa Formación 360º.
Para Núñez, mirar a la comunidad es trabajar para y con la salud del paciente, más allá de los signos y síntomas físicos, tratando los aspectos psico sociales y, sobre todo, haciéndole partícipe de todas las decisiones. Y los especialistas de familia cuentan con una herramienta fundamental en su práctica clínica diaria para llevarlo a cabo: la entrevista clínica. Cuando “hablamos de atención centrada en el paciente, es muy difícil sin saber dónde vive, donde trabaja, con quién vive, o si llega con facilidad a fin de mes”, explica.
¿Cuál es la motivación principal para impulsar un curso específicamente centrado en la salud comunitaria desde la semFYC?
Cuando se inició este curso no había muchas propuestas de formación en salud comunitaria. Aunque es cierto que las cosas poco a poco van cambiando, los y las profesionales sanitarios hemos tenido una formación muy biologicista y la formación en salud comunitaria ha venido de cursos como este.
A día de hoy en los diferentes territorios se está haciendo formación en salud comunitaria, el ministerio de Sanidad ha apostado de forma importante por ello, y las diferentes comunidades autónomas han trabajado, y están trabajando, en las Estrategias de Salud Comunitaria en Atención Primaria, pero aun así, creo que este curso trabaja la salud comunitaria siguiendo los diferentes niveles de orientación comunitaria y esto le da el valor de tener esa visión general de lo que se puede hacer desde una consulta de Atención Primaria.
Cuando se habla de "mirar a la comunidad", ¿qué implica eso en la práctica diaria de la medicina familiar y comunitaria?
Implica trabajar verdaderamente para y con la SALUD del paciente; implica ampliar nuestra mirada más allá de los signos y síntomas puramente físicos; significa trabajar también lo psico social. Pero, además, implica trabajar no para el paciente sino con el paciente; hacerle partícipe de todas las decisiones y no tomarlas por el o por ella.
El curso (haré un poco de spoiler) se inicia en una consulta a donde acude nuestro paciente (Toñin) con un problema, en principio muy “bio”, y a partir de ahí vamos trabajando con él, con su familia y con su barrio, siempre con esas gafas comunitarias.
¿Cómo se integra la perspectiva comunitaria en el abordaje clínico individual desde la Atención Primaria?
Se integra con una herramienta fundamental en nuestra práctica diaria como es la Entrevista clínica. Hablamos de atención centrada en el paciente y es muy difícil atender a nuestro paciente sin saber dónde vive, donde trabaja, con quién vive, si llega con facilidad a fin de mes, etc.
La perspectiva comunitaria en una consulta individual se consigue teniendo en cuenta que cada una de las personas que atendemos lleva una mochila y que debemos atenderla teniendo en cuenta esa mochila.
Es muy difícil, por ejemplo, decirle a una paciente que tiene que caminar todos los días si desconocemos que trabaja como camarera de pisos y llega a casa agotada o que cada día recoge a los nietos en el colegio, tiene cinco personas en su casa a comer y además desde hace unos meses el hijo se ha quedado sin trabajo y la familia ha vuelto a la casa familiar porque no pueden pagar el alquiler.
El curso parte del modelo de desarrollo comunitario basado en activos. ¿Qué ventajas ofrece este enfoque frente a otros modelos tradicionales?
El modelo tradicional camina hacia la salud, pero con la mirada siempre puesta en la enfermedad; “¿por qué hay tanto consumo de alcohol entre la población adolescente de este barrio?”; el modelo salutogénico va hacia la salud, pero mirando a la salud “¿Qué hay en este barrio que hace que la población adolescente tenga unos hábitos saludables”? Vivimos en un mundo de quejas y de déficits y es importante trabajar lo positivo, los activos en salud, es decir todos aquellos factores que la población identifica como que le dan salud.
Cuando le preguntas a las personas de un barrio o un municipio que les da salud es una forma de obligar a pensar en positivo; siempre hay algo que les hace sentir bien; lógicamente al trabajar sobre los activos averiguamos los déficits, pero lo hacemos dando valor a los activos, a la salud en positivo.
Uno de los puntos fuertes del curso es el trabajo en red y la intersectorialidad. ¿Por qué considera que es clave establecer sinergias con otros actores del territorio?
Considero que es clave porque trabajamos en un mundo real, y en él no hay compartimentos estancos, todo está interrelacionado. Si queremos llevar a cabo procesos comunitarios necesitamos que estén implicados todos los agentes del barrio o del municipio (servicios sociales, educación, urbanismo, seguridad etc.). Y no tan solo los diversos sectores sino además añadir la implicación de los tres actores, esto es: los técnicos, la comunidad y las personas con responsabilidad política.
Si queremos que nuestra comunidad haga actividad física no basta con que desde las consultas les digamos que tienen que ir a caminar; es necesario que exista esa posibilidad a nivel urbanístico (que las aceras sean amplias, que no pasen muchos vehículos, que haya alguna sombra, algún banco etc.).
Además, los y las profesionales nos quejamos de la falta de tiempo a la hora de llevar a cabo acciones comunitarias, algunas básicas como un taller de educación para la salud, y no nos damos cuenta que, si trabajamos en red, nuestro papel y nuestra implicación en cuanto a tiempo va a estar repartida; quizás no tenemos disponibilidad de hacer un taller cinco días dos horas cada día, pero si lo compartimos con otros agentes de la comunidad, a lo mejor solo tenemos que ir un día y es más asumible.
La metodología formativa combina teoría y práctica. ¿Cómo se ha estructurado el aprendizaje para garantizar que los conocimientos sean aplicables en el entorno real de los profesionales?
El curso pretende “aterrizar”, llevar al terreno la salud comunitaria; el personaje que he comentado antes y que es el hilo conductor del curso podría ser cualquiera de los pacientes que acuden a nuestra consulta, sus problemas y su familia es como cualquiera de las que nos encontramos en la consulta. Cuando en un curso te hablan y trabajas con casos reales, los sientes cercanos, y lo que haces te hace darte cuenta de que es aplicable a tu práctica diaria.
Hay un ejercicio en el que defines tu zona básica de salud y barrio a partir de google maps; me parece muy rico que alguien, de repente, al ver su municipio desde esa perspectiva, se dé cuenta de aspectos que ni se había planteado. Estoy segura de que alguna de las personas que hacen el curso han mirado su barrio de otra forma tras verlo en Google maps.
¿Qué papel juegan los foros de discusión y las actividades colaborativas en el proceso de aprendizaje del curso?
Cuando hago el mensaje de inicio del curso siempre escribo lo mismo; este curso es para que aprendamos todos (personas que tutorizan y alumnado); la teoría, los contenidos, se pueden encontrar, pero la riqueza de que alguien te cuente cómo hace las cosas en su territorio, las barreras que se encuentra o como ha logrado superarlas, esto es lo importante; compartir lo que se hace, si algo funciona en un territorio “X” adaptarlo y copiarlo en tu territorio, esto es lo que yo más valoro del curso.
A lo largo de los años del curso, he ido recogiendo lo que se habla en los foros y eso sí que es un APRENDIZAJE en mayúsculas.
Entre los objetivos específicos del curso se incluye la reflexión sobre desigualdades en salud. ¿Cómo se trabaja este enfoque con los y las participantes?
En el curso trabajamos los determinantes que intervienen en la salud y como el que haya unos determinantes u otros generan desigualdades. No es fácil a veces luchar contra esas inequidades, pero es muy importante, por un lado, saber que existen ya que es la única manera de abordarlas y por otro lado no generarlas. Quiero añadir también que un complemento importante al curso de salud comunitaria es el curso de inequidades en salud donde se trabajan las inequidades que existen a partir de los determinantes sociales de la salud, pero también esas inequidades que generamos nosotros como por ejemplo con la Ley de cuidados inversos de Tudor Hart.
¿De qué manera el curso contribuye a que los equipos de Atención Primaria fortalezcan su rol como agentes de transformación social en los barrios y comunidades?
El curso proporciona conocimientos, herramientas y actitudes que van más allá de la atención médica individual y se orientan hacia el trabajo con el entorno, con una visión integral de la salud y con herramientas para incidir en los determinantes sociales que afectan a su comunidad.
Otro punto fuerte del curso es el concepto de “participación”. ¿Por qué considera clave el trabajar la participación de la comunidad?
En salud comunitaria siempre decimos que trabajamos CON la comunidad y no PARA la comunidad, el problema está en que no todos pensamos lo mismo cuando hablamos de participación, porque… ¿Qué significa que las personas de mi zona básica de salud participan, por ejemplo, en un taller de educación para la salud o en una ruta saludable en el barrio? ¿Qué les hemos preguntado de qué querían que hablásemos en un taller X y nos han dado ideas? ¿Qué tras ver un cartel en el centro de salud acuden al taller o a la ruta? ¿O que desde el principio hemos diseñado y elaborado el taller o la ruta con ellos? En el taller hacemos esta reflexión y planteamos de qué estamos hablando cuando hablamos de participación.
Por último, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a los y las profesionales que aún no han explorado la dimensión comunitaria de su labor clínica?
En primer lugar, decir que el segundo apellido de su especialidad es tan importante como el nombre y el primer apellido.
Que cuando hablamos de trabajar esa dimensión comunitaria no quiere decir que haya que salir a la calle, es necesario que todo el equipo de atención primaria salga al barrio a llevar a cabo procesos comunitarios, pero para atender a la persona que tenemos delante en la consulta sí que es necesario (yo diría imprescindible) hacerlo con esa mirada comunitaria.
Alguien muy sabio, un excelente médico de familia y comunitaria, me dijo una vez que esto de la salud comunitaria era tecnología punta y cada vez estoy más convencida de ello.