La colaboración entre Atención Primaria y los programas de cribado, apoyada en las historias clínicas electrónicas, clave para mejorar la detección del cáncer de pulmón
Un estudio reciente publicado en Atención Primaria muestra la potencialidad de usar la información recogida en las historias clínicas electrónicas (HCE) de Atención Primaria y el modelo de riesgo PLCOm2012noRace para identificar individuos de alto riesgo de presentar cáncer de pulmón. Los resultados ponen de manifiesto una oportunidad para implementar programas de cribado más precisos optimizando la selección de candidatos y reforzando el papel estratégico de la Atención Primaria en la prevención y el diagnóstico precoz del cáncer de pulmón.
El cáncer de pulmón sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en España, con un pronóstico desfavorable en parte debido a la detección tardía. En concreto, en 2020 se reportaron 29.188 casos nuevos, y 22.930 muertes, con una tasa de supervivencia del 13,5% entre 2010 y 2014. Además, los datos indican que “el consumo de tabaco es responsable aproximadamente del 85% de los casos, junto con factores ambientales como el radón y la contaminación del aire”. En este contexto, los ensayos clínicos controlados han demostrado que la detección precoz del cribado mediante tomografía computarizada de baja dosis (LDCT) en personas de alto riesgo puede reducir significativamente la mortalidad.
El estudio “Participant selection for lung cancer screening using primary care electronic medical records: The Catalan scenario”, realizado en el marco del proyecto europeo 4-IN THE LUNG RUN, un ensayo multicéntrico aleatorizado que involucra al Instituto Catalán de Oncología (ICO), y basado en datos de SIDIAP, la base de datos de Atención Primaria que cubre aproximadamente el 80% de la población catalana, evaluó la aplicabilidad del modelo de predicción de riesgo PLCOm2012noRace en los registros electrónicos. Este modelo, que calcula el riesgo de cáncer de pulmón a seis años, considera múltiples factores: edad, nivel educativo, Índice de masa corporal (IMC), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), antecedentes personales y familiares de cáncer, intensidad de tabaquismo y duración de este, así como los años transcurridos desde que se ha dejado de fumar, estableciendo un umbral de alto riesgo.
Los individuos de alto riesgo podrían haberse identificado 4,3 años antes
De una muestra inicial de casi 2 millones de personas de 55 a 79 años, el estudio incluyó finalmente a 24.294 individuos con información detallada sobre su historia de tabaquismo, además de sexo, edad y tiempo desde dejar de fumar. Entre ellos, el 18,6% cumplía los criterios de alto riesgo, con mayor proporción en hombres --22%, frente al 15,6% de mujeres-- y en personas de 60 a 79 años, con un 23,8% frente al 2,5% de 55 a 59 años. Los resultados sugieren que el modelo habría identificado a estos individuos en promedio 4,3 años antes de alcanzar el umbral de riesgo, lo que permitiría una intervención más temprana y potencialmente más eficaz.
Sin embargo, los investigadores destacan que la precisión en la selección de los candidatos al cribado está limitada por la falta de datos completos y actualizados, especialmente sobre la intensidad del consumo de tabaco. Variables como el IMC y la presencia de EPOC, bien registradas en las HCE, mejoraron la estratificación del riesgo, confirmando la necesidad de modelos multivariables más allá de edad y tabaquismo.
Beneficios de los registros electrónicos
El estudio subraya la ventaja de utilizar las HCE de Atención Primaria para la identificación centralizada de individuos de alto riesgo, facilitando la implementación de programas de cribado organizados, similares a los existentes para cáncer de mama o colorrectal. Para ello es crucial mejorar la calidad y actualización de los datos, integrar programas de cese de tabaquismo y garantizar la coordinación entre Atención Primaria y los programas de cribado de cáncer implementados desde los servicios de salud pública.
Los autores concluyen que este enfoque es factible y puede optimizar la detección temprana de cáncer de pulmón en Cataluña, siempre que se aborden los retos de actualización de datos, equidad de acceso y planificación de recursos. Los hallazgos del estudio aportan evidencia fundamental para diseñar estrategias de cribado más precisas, eficientes y basadas en el riesgo individual.
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