Determinantes digitales de salud: oportunidades y retos
La salud digital se ha consolidado como un elemento estratégico para garantizar la cobertura sanitaria universal, responder a emergencias de salud pública y mejorar el bienestar de la población. Sin embargo, su despliegue no está exento de retos para tener en cuenta como, por ejemplo, la falta de planificación y equidad puede agravar la llamada brecha digital, generando nuevas desigualdades en el acceso y uso de los servicios sanitarios.
En el reciente artículo publicado en Atención Primaria “Abordaje de los determinantes digitales de salud: principales ventajas y retos de la salud digital en el mundo actual” los autores analizan los determinantes digitales de la salud, entendidos como factores estructurales que, junto a los determinantes sociales, condicionan la equidad en el uso de tecnologías sanitarias tanto en la población como en los propios profesionales.
Los autores afirman que incorporar los determinantes digitales de salud en la planificación sanitaria, con estrategias de formación, conectividad segura y diseño inclusivo, es esencial para garantizar que la salud digital actúe como un factor de equidad y no de exclusión.
Principales ejes de inequidad
El artículo revisa los diversos ámbitos donde los determinantes digitales impactan de forma diferencial. Entre ellos destacan:
- Género: las intervenciones en mHealth (salud móvil) muestran resultados dispares. Si bien han permitido implementar intervenciones innovadoras en salud en países de renta media y baja, favoreciendo la autonomía y la participación de las mujeres en la toma de decisiones de salud, si no se diseñan con perspectiva de género corren el riesgo de reforzar roles tradicionales y aumentar tensiones en las dinámicas de pareja.
- Nivel socioeconómico: la alfabetización digital en salud y la conectividad a Internet han sido recientemente reconocidas como “superdeterminantes sociales”, dado que condicionan la capacidad de acceso, comprensión y uso de servicios digitales.
- Territorio y ruralidad: la teleasistencia se presenta como una de las mejores soluciones para mejorar el acceso y la cobertura de la atención sanitaria en áreas rurales, pero su sostenibilidad depende de la disponibilidad de redes de banda ancha, la alfabetización digital y la rentabilidad de los sistemas de implementación.
- Discapacidad: la telemedicina también puede mejorar el acceso a la atención sanitaria para personas con discapacidades. Sin embargo, la falta de diseño inclusivo en aplicaciones y dispositivos puede perpetuar sus dificultades para acceder de manera equitativa. El artículo señala la necesidad de la participación de este colectivo en el desarrollo tecnológico como elemento esencial para avanzar hacia un modelo de salud digital accesible y universal.
Los profesionales también sufren la brecha digital
El artículo también pone el foco en las inequidades digitales entre médicos y médicas de familia, identificadas en un grupo focal de la CAMFiC. En concreto, se describen tres niveles de brecha:
- Acceso: calidad desigual de la conectividad y heterogeneidad de dispositivos disponibles en los centros.
- Uso: diferencias en formación, motivación y experiencia emocional en el manejo de herramientas digitales.
- Calidad de uso: variabilidad en los beneficios obtenidos de la práctica digital, desde la ayuda clínica hasta la docencia o la investigación.
Luces y sombras de la salud digital
Finalmente, los autores apuntan entre las principales ventajas de la teleasistencia la mejora de la accesibilidad, la reducción de costes, la continuidad asistencial y la flexibilidad de respuesta, especialmente en pacientes crónicos o en contextos de crisis como la COVID-19. Por otro lado, entre los retos, sobresalen la imposibilidad de realizar exploración física, las limitaciones tecnológicas, la privacidad y seguridad de los datos, los condicionantes sociales y éticos, y la necesidad de infraestructuras sólidas.
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