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El impacto silencioso del cambio climático en nuestra salud mental

El impacto silencioso del cambio climático en nuestra salud mental

Un reciente artículo publicado en la revista ‘Atención Primaria’ analiza cómo la crisis climática está generando ansiedad, estrés y otros trastornos emocionales, afectando a millones de personas en todo el mundo y, de manera especial, a los jóvenes. Las autoras, M. Elisa Torres Tejera, María Cristina Almécija Pérez, Marcia Guitián Domínguez y Miriam Navarro Beltráe, destacan que los efectos psicológicos derivados de los cambios ambientales deben abordarse con la misma urgencia que las consecuencias físicas del calentamiento global.

Fecha de publicación: 09 de enero de 2026

El artículo introduce conceptos como la eco-ansiedad, el duelo ecológico y la depresión climática, términos que reflejan cómo la percepción de un futuro incierto y la exposición constante a noticias sobre desastres naturales afectan nuestra salud emocional. La eco-ansiedad, por ejemplo, se manifiesta como preocupación crónica y persistente frente a la crisis climática, intensificada por la inacción política y la exposición mediática. El duelo ecológico, por su parte, surge del dolor y la tristeza asociados a la pérdida de ecosistemas, biodiversidad y paisajes significativos, mientras que la depresión climática se relaciona con un sentimiento de desesperanza ante la degradación del planeta.

El texto evidencia que los impactos psicológicos no se limitan a la angustia emocional, sino que también se reflejan en trastornos clínicos como el estrés postraumático, especialmente en poblaciones que han vivido desastres naturales como incendios, inundaciones u olas de calor. Un ejemplo citado es la DANA en Valencia en 2024, que provocó lluvias torrenciales y dejó secuelas psicosociales significativas, reforzando la necesidad de estudios de seguimiento para evaluar la salud mental tras eventos climáticos extremos.

Asimismo, las autoras resaltan que el cambio climático amplifica desigualdades existentes. Las comunidades desplazadas por fenómenos ambientales extremos enfrentan ansiedad por desarraigo, pérdida de identidad y aislamiento social, mientras que la exposición a altas temperaturas y contaminación atmosférica incrementa el riesgo de estrés, alteraciones del sueño e incluso ideación suicida. Infantes y adolescentes son particularmente vulnerables, dado que la contaminación y los cambios ambientales tempranos afectan el desarrollo cognitivo y la salud mental futura.

Las comunidades desplazadas por fenómenos ambientales extremos enfrentan ansiedad por desarraigo, pérdida de identidad y aislamiento social

Frente a esta realidad, el artículo subraya el papel crucial de la Atención Primaria. Los y las profesionales de la salud deben integrar la dimensión climática en la evaluación de riesgos y en la atención de los trastornos mentales, promoviendo la resiliencia individual y comunitaria. La conexión con la naturaleza emerge como una estrategia terapéutica poderosa: el acceso a espacios verdes reduce el estrés y la ansiedad, fortalece la resiliencia psicológica y fomenta un sentido de pertenencia y responsabilidad ambiental. Actividades de restauración ecológica, educación ambiental y urbanismo verde no solo mejoran la salud mental, sino que también facilitan la participación ciudadana en la protección del entorno.

El acceso a espacios verdes reduce el estrés y la ansiedad, fortalece la resiliencia psicológica y fomenta un sentido de pertenencia y responsabilidad ambiental.

El artículo concluye que la integración de la salud mental en las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático es indispensable. Solo desde un enfoque de salud planetaria, que reconozca la interdependencia entre bienestar humano y ecosistemas, se podrán diseñar políticas públicas efectivas que protejan a los más vulnerables y fomenten la resiliencia colectiva ante los desafíos ambientales presentes y futuros.

Este trabajo pone sobre la mesa un mensaje claro: cuidar nuestro planeta es también cuidar nuestra mente. La salud mental y el medio ambiente están más conectadas de lo que imaginamos, y la Atención Primaria tiene un rol decisivo en visibilizar y abordar esta relación.
 

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