Elena Polentinos: “La asunción de responsabilidades de las guardias es progresiva y siempre tutorizada”
Para conocer cómo se van a organizar las guardias en el nuevo POE, así cuáles son los aspectos son más útiles del Libro del Residente, hemos hablado con Elena Polentinos, una de las coordinadoras del Manual Para la implementación del nuevo POE de la especialidad de MFyC 2024 que ha elaborado la semFYC.
Según la planificación del nuevo programa de la especialidad, se establecen cuatro guardias mensuales. ¿Consideras que la carga es adecuada para la formación y la conciliación personal de los residentes?
El número de guardias ha sido un tema muy debatido. Se ha buscado el máximo consenso entre todas las partes implicadas, especialmente escuchando a los residentes y a los tutores y las unidades docentes. Consideramos que cuatro guardias al mes o cuatro módulos de atención continuada permiten adquirir las competencias necesarias sin interferir con el itinerario formativo ni con las rotaciones. Además, favorecen la compatibilización y conciliación con la vida personal y el descanso, aspectos esenciales para el bienestar y desarrollo integral del residente.
¿Cómo cambia la responsabilidad del residente en las guardias a medida que avanza en su formación, desde R1 hasta R4?
La asunción de responsabilidades es progresiva. En R1 toda la actividad se realiza siempre bajo supervisión directa de tutores y colaboradores docentes. Conforme se adquieren competencias clínicas, comunicativas y de gestión del manejo del paciente durante la guardia, el residente va ganando autonomía. En R4 la autonomía es casi completa, aunque siempre debe mantenerse la posibilidad de consultar ante situaciones de alta complejidad, éticamente difíciles o poco frecuentes.
El nuevo programa establece una distribución del 20% de la formación en el ámbito hospitalario y el 80% en Atención Primaria. ¿Qué ventajas tiene este cambio?
Aunque ya existía una tendencia hacia una mayor presencia en Atención Primaria, el nuevo programa refuerza este enfoque, focalizando en el centro de salud. La mayoría de los residentes desarrollarán su carrera en este ámbito asistencial, por lo que es fundamental que adquieran sus competencias principales en el entorno donde ejercerán. Trabajar con recursos limitados y en contextos diversos, incluso rurales o con menor acceso hospitalario, favorece la madurez profesional y la capacidad resolutiva del futuro médico de familia.
¿De qué manera contribuyen las guardias en Atención Primaria al aprendizaje de competencias específicas como urgencias, continuidad asistencial y atención al paciente crónico?
Las guardias son un escenario clave para aplicar competencias específicas de comunicación y de gestión. En urgencias, por ejemplo, el residente debe tomar decisiones rápidas y acorde a la situación que se le presente, muchas veces de muy diversa gravedad, que requieran actuar rápido, valorar derivaciones y asegurar la continuidad asistencial. Además, muchos pacientes crónicos sufren descompensaciones agudas que requieren atención urgente y que el residente tenga capacidad de adaptación al entorno, así como a la situación social y familiar del paciente. Estas experiencias fortalecen y contribuyen a que el residente tenga mayor autonomía y que haga esa gestión integral del paciente a lo largo del proceso de salud y enfermedad de los pacientes y así como de los distintos equipos con los que nos tenemos que comunicar para dar esa continuidad esencial. Esto, en definitiva, es el core de la medicina de familia.
¿Qué retos suelen enfrentar los residentes durante las guardias en comparación con su actividad habitual en consulta?
Las guardias implican un entorno de alta presión, donde el tiempo y el estrés son factores determinantes. Los residentes deben adaptarse a contextos cambiantes —hospitalarios, de Atención Primaria o en transporte sanitario de urgencia— y gestionar decisiones clínicas en condiciones a veces complejas. La supervisión es esencial, así como la progresión gradual de responsabilidades. La actitud y acompañamiento de tutores y colaboradores docentes son fundamentales para que las guardias sean una verdadera experiencia formativa.
¿En qué consiste el “Libro del residente”?
Es una herramienta formativa que lleva utilizándose desde hace años en la formación de los residentes de medicina familiar y comunitaria, y como su nombre indica acompaña al residente durante toda su formación. Permite documentar el progreso en la adquisición de competencias, registrar actividades (sesiones, publicaciones, guardias, etc.) y reflexionar sobre el propio aprendizaje. Su objetivo principal es fomentar la autoevaluación y el aprendizaje autónomo, así como servir de apoyo para el diálogo con tutores y unidades docentes, para que te puedan guiar a lo largo de la formación.
¿De qué forma el Libro del residente mejora la evaluación formativa continua frente a métodos tradicionales?
Frente a los sistemas de calificación puntuales, el Libro del residente promueve un seguimiento continuado y reflexivo. Facilita tanto la autoevaluación como la retroalimentación con el tutor, permitiendo comprobar si se están alcanzando los objetivos formativos y el perfil profesional esperado. Además, integra aspectos clínicos, docentes, de investigación y comunitarios, ofreciendo una visión global del progreso del residente.
¿Qué aspectos del libro resultan más útiles para el seguimiento de la formación desde la perspectiva de los tutores?
Permite visualizar la evolución del residente en la adquisición de competencias clínicas, comunicativas, éticas y de gestión. Facilita la trazabilidad a lo largo de todo el proceso formativo y la reflexión crítica, elementos esenciales en Medicina de Familia. Creo que además es una forma de garantizar que la formación es también integral. Además, sirve de base para las entrevistas de tutorización y para planificar mejoras o reforzar áreas concretas en las que se puede mejorar.
¿Crees que este libro favorece la reflexión crítica y el aprendizaje autónomo del residente?
Totalmente. Su finalidad es precisamente conseguir ese aprendizaje basado en la reflexión, un aprendizaje significativo. Ayuda a ganar autonomía, identificar fortalezas y áreas de mejora, y fomentar la mejora continua en el desarrollo profesional.
¿Cómo puede adaptarse este libro a las distintas unidades docentes del país?
El libro se concibe como una herramienta abierta y flexible. Desde la Comisión Nacional se promueve que las unidades docentes puedan adaptarlo a sus particularidades, manteniendo una base común. Dada la diversidad territorial y organizativa, esta flexibilidad es clave para garantizar una formación homogénea pero contextualizada.
Para finalizar, ¿qué expectativas existen respecto a la implantación del nuevo programa formativo?
Sabemos que el nuevo POE es exigente y que todo cambio requiere un periodo de adaptación. Sin embargo, creemos que es una base sólida que responde a los retos actuales y futuros de la Medicina de Familia. Uno de sus puntos más relevantes es el refuerzo del papel del residente en Atención Primaria, lo que permitirá un acompañamiento más cercano, mayor continuidad con los tutores y un aprendizaje más coherente con la realidad profesional.
Elena Polentinos Castro es especialista en Medicina de Familia y Comunitaria y en Medicina Preventiva y Salud Pública. Desempeña su labor como técnica de salud e investigadora en la Unidad de Investigación de la Gerencia de Atención Primaria de Madrid, y actualmente es vicepresidenta de la Comisión Nacional de la Especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria. Además, forma parte de la Red RICORS (RICAPPS) del Instituto de Salud Carlos III, centrada en los servicios de salud en enfermedades crónicas, y del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón (IiSGM).
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