Más allá de la prescripción: estrategias para desmedicalizar el malestar emocional
Se estima que una de cada cuatro consultas en Atención Primaria tiene que ver con malestares emocionales o psicológicos que, en la mayoría de los casos, no responden a trastornos mentales graves, sino a problemas cotidianos de la vida. Mientras tanto, España se sitúa a la cabeza a escala mundial en consumo de psicofármacos como son las benzodiacepinas. ¿Cómo evitar esta deriva medicalizadora? Lo hablamos con la médica de familia Luz de Myotanh Vázquez Canales, coordinadora del curso de la semFYC “Aplicación de herramientas no farmacológicas para evitar la medicalización de la vida diaria”.
“Las situaciones que más encontramos en las consultas de Atención Primaria son las relativas a la mala gestión de situaciones cotidianas, trastornos adaptativos, ansiedad y depresión”, explica Luz de Myotanh, quien, desde su experiencia, detalla que los síntomas emocionales no pueden reducirse a un simple desequilibrio químico. “Lo que acaba produciendo una enfermedad mental no es solo que suba o baje la serotonina o el cortisol, tiene que ver con cómo vivimos en sociedad y cómo nos trata dicha sociedad”.
Con este contexto, la que es también coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la semFYC, pone como ejemplo el creciente número de bajas laborales asociadas a entornos de trabajo dañinos, una realidad que afecta a un amplio número de personas: “Si en el trabajo te acosan, te explotan y las condiciones laborales no son buenas, ¿cómo vas a estar bien en tu día a día?”, se pregunta, subrayando la necesidad de mirar más allá del síntoma para entender el malestar psíquico en su contexto social.
Evitar soluciones rápidas a problemas complejos
La sobrecarga asistencial en Atención Primaria y la falta de herramientas no farmacológicas en la práctica clínica siguen siendo factores decisivos en la medicalización del malestar psíquico en las consultas del primer nivel asistencial. En este sentido, la médica de familia identifica tres causas principales detrás de esta tendencia al alza: “El primero es que hay una presión asistencial grande que hace que lo fácil sea pautar un tratamiento porque no hay tiempo para más”, explica.
A esta realidad se suma una carencia formativa arrastrada desde hace años: muchos y muchas profesionales no han recibido una preparación específica en el abordaje terapéutico no farmacológico. “Hay una parte de médicos y médicas de familia que tienen poca formación en el abordaje no farmacológico de los malestares; y esto es debido a falta de formación en los anteriores programas formativos de la especialidad y al propio interés personal en formarse en este tipo de estrategias”, añade. Algo sobre lo que lanza una reflexión que resume el dilema cotidiano al que se enfrentan muchos y muchas profesionales: “Es más fácil prescribir una pastilla, ¿no?”.
Formarse para prescribir solo cuando es necesario
La escasa formación en salud mental dentro del programa formativo de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria ha generado un vacío preocupante en la práctica clínica. Este déficit, sumado a la alta prevalencia de trastornos emocionales en las consultas y al elevado volumen de prescripciones en España, pone sobre la mesa la urgencia de ofrecer herramientas más eficaces y humanas para atender el malestar psíquico desde Atención Primaria.
En ese contexto, el curso “Aplicación de herramientas no farmacológicas para evitar la medicalización de la vida diaria” se plantea como una respuesta directa a esa necesidad. Con este, pretendemos “aportar calidad a las consultas por motivos de salud mental y, sobre todo, ser más resolutivos; con herramientas como la terapia breve, la resolución de problemas o ejercicios de relajación y físicos”, señala Luz de Myotanh.
Frente a la presión del sistema y la falta de tiempo, la formación se convierte en clave para romper la inercia de la prescripción: “Si no vemos que debemos mejorar el abordaje, la prescripción es el camino fácil”, advierte la especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Género y salud mental
Uno de los módulos del curso está dedicado a la perspectiva de género en salud mental. Se trata de un enfoque necesario para comprender cómo ser hombre o mujer influye tanto en la aparición del malestar psíquico como en su diagnóstico y tratamiento.
Desde esta mirada, el curso propone integrar lo que Myotanh llama las gafas violetas en la práctica clínica diaria: “Hablar de género es necesario porque las mujeres enfermamos diferente y en la enfermedad mental hay particularidades que atañen al género femenino”, subraya.
El factor ético de medicalizar o no medicalizar
Desde la Medicina de Familia se insiste en la importancia de actuar con responsabilidad, ética y sentido crítico en cada decisión terapéutica. En esta línea, Luz de Myotanh expresa que “medicalizar la vida de una persona no es justo para nadie si no hay una razón que lo justifique”. En su visión, el proceso de prescripción debe ser transparente, cuidadoso y centrado en el paciente: “A las personas hay que explicarles por qué les damos un fármaco, sus efectos secundarios y un programa de seguimiento”.
Desde esta perspectiva, “el acto de medicalizar o no es un acto de justicia social e individual que necesita de analizar todos los elementos para poder irrumpir lo menor posible en la vida de las personas”, concluye.
La coordinadora del curso sobre salud mental de la semFYC señala una regla inventada por ella bajo el acrónimo “CAFA” que resume el papel que tienen que adoptar los y las profesionales ante problemas de carácter psicológico o emocional: contextualizar, aprender, formarse y acompañar.
Ya puedes consultar toda la información relativa al curso “Aplicación de herramientas no farmacológicas para evitar la medicalización de la vida diaria”.