Invertir en aire limpio es invertir en un futuro más saludable y sostenible
Con motivo del Día Mundial de la Salud Ambiental, recuperamos el artículo “El aire que respiramos: una crisis de salud pública invisible” del Blog de la Guía Terapéutica de la semFYC que nos recuerda los efectos dañinos que tiene la contaminación atmosférica en la salud humana y el medioambiente, uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial.
El artículo profundiza en la clasificación de los contaminantes y gases de efecto invernadero, explicando cómo afectan directamente a la salud cardiovascular y respiratoria, o como una exposición prolongada se asocia con cáncer, diabetes, alteraciones en el desarrollo infantil, enfermedades neurodegenerativas y complicaciones en embarazos, destacando el alto riesgo para recién nacidos, niños pequeños, mujeres embarazadas y personas mayores.
Según la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas, la exposición a contaminantes del aire fue responsable de más de 8 millones de muertes prematuras en 2021, superando incluso la mortalidad atribuida al tabaquismo. Por lo que respecta a la Unión Europea, son más de 325.000 personas las que fallecieron ese mismo año de manera prematura a causa de partículas finas, el dióxido de nitrógeno y el ozono troposférico, mientras que en España se estima que entre 25.000 y 30.000 personas pierden la vida cada año por esta causa.
Igualmente, el Blog de la Guía Terapéutica de semFYC subraya que la contaminación proviene principalmente de motores, industrias, calefacciones y prácticas agrícolas, y que sus efectos generan también un alto coste económico y social.
Frente a esta crisis, los y las especialistas de la salud tienen un papel crucial en informar y sensibilizar a la comunidad, además de sumar su voz para exigir políticas públicas y ambiciosas para reducir las emisiones y el uso de combustibles fósiles. En este sentido, se puede promover medidas como la movilidad sostenible, la reducción de emisiones industriales y energéticas, y planes de actuación frente a episodios de alta contaminación. Sin duda, invertir en aire limpio es una estrategia vital para proteger la salud pública y asegurar un futuro sostenible.
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