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La investigación como motor de la Atención Primaria

La investigación como motor de la Atención Primaria

Una de las líneas estratégicas del XLV congreso de la semFYC pone el foco en la necesidad de disponer de consultas más ágiles y resolutivas, y para ello, la investigación, la evidencia científica y su aplicación son cruciales para la especialidad

Tiempo de lectura: 7 minutos
Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2025

Para abordar la importancia de la investigación, el programa de esta primera jornada ha contado con tres ponencias en las que se han abordado cuestiones como los mitos de la evidencia clínica, la brecha que existe actualmente entre la misma y la práctica, así como conocer los proyectos en los que está trabajando actualmente la Estructura de Investigación de la semFYC, con el objetivo de ofrecer una mirada analítica y crítica de la realidad de la investigación en la Atención Primaria. 

Rompiendo mitos y descubriendo sesgos
Para Elena Polentinos, médica de familia y ponente de la mesa “El mito de la evidencia clínica: sesgos, heurísticos, falsedades y errores metodológicos” “no se cuestiona el concepto de ‘evidencia clínica’ ni la relevancia de incorporar la mejor evidencia científica disponible en la toma de decisiones médicas”, pero es importante y “necesario cuestionar el posible uso distorsionado de la evidencia clínica para sustentar recomendaciones o conclusiones que no se derivan directamente de los datos obtenidos en los estudios”. Con esta actividad “hemos querido contribuir a la identificación de estos factores problemáticos, fomentando una lectura científica y una toma de decisiones verdaderamente informada”. 

Según ella, “los errores metodológicos y las interpretaciones sesgadas pueden tener consecuencias significativas en la práctica clínica, al generar conclusiones engañosas que pueden conducir a decisiones asistenciales poco justificadas”. Un ejemplo frecuente es “basar la elección de tratamientos únicamente en la significación estadística de los resultados” como, por ejemplo, el ensayo que comparaba dos familias de antiagregantes plaquetarios, que concluyó que el fármaco de nueva generación era más eficaz para prevenir eventos cardiovasculares porque el análisis estadístico arrojó una p de 0,04 inferior al umbral convencional de 0,05. Sin embargo, un análisis más cuidadoso mostraba que la diferencia real entre ambos tratamientos era mínima y carecía de relevancia clínica práctica, además suponer un incremento económico. 

Otro caso paradigmático es el uso de antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) en adolescentes a partir de ensayos realizados en adultos jóvenes y en población sin antecedentes de conducta suicida añade Jesús Martín, especialista de familia y responsable del taller junto a Polentinos. “A pesar de esa limitación, los fármacos se prescribieron de forma masiva en adolescentes, incluso en presencia de comportamientos suicidas, y más tarde se descubrió que algunos estudios habían ocultado datos sobre el aumento del riesgo de ideación suicida y conductas hostiles. Este caso evidencia cómo la extrapolación de resultados fuera del contexto original y la falta de transparencia en la comunicación de datos pueden tener consecuencias graves para la seguridad de los pacientes”, añade. 

Atajos mentales bajo control
A la hora de tomar decisiones, tampoco podemos olvidar los heurísticos o los llamados atajos mentales, que agilizan el razonamiento clínico, pero pueden inducir sesgos diagnósticos o terapéuticos, si no se aplican con reflexión crítica. Entre los más frecuentes en la práctica “y también en la Atención Primaria, se encuentran los heurísticos de anclaje, disponibilidad, confirmación y representatividad”, además de los de sobreconfianza, arrastre, familiaridad y afecto. “Estos mecanismos permiten tomar decisiones rápidas ante la presión asistencial, pero pueden comprometer la seguridad del paciente si no se cuestionan”, explican los profesionales en medicina de familia. 

De igual forma, ambos han insistido en que la evidencia clínica es vital para la práctica diaria de los y las profesionales y que se genera gracias a la investigación, pero que es necesario tener una visión completaque fomente una lectura crítica y reconocer estos mecanismos para una toma de decisiones más prudente y contextualizada” y que se pueda aplicar con seguridad en las consultas. 

La ciencia de la implementación: del “qué” al “como”
Para abordar el reto de trasladar la evidencia científica a la práctica asistencial, el congreso de la semFYC también ha celebrado la mesa “Reduciendo la brecha: cómo llevar la evidencia a la práctica en Atención Primaria y Comunitaria”, centrada en analizar las dificultades que aún persisten entre el conocimiento generado por la investigación y su implementación real en el día a día de la Atención Primaria.

Las cifras son contundentes: solo una fracción de los avances científicos llega a aplicarse realmente en la práctica. Según Francisco Camarelles y Cristina Martínez, especialistas de familia y responsables del taller del congreso, esto es debido a que “entre el conocimiento y la acción hay muchos factores intermedios, y la investigación genera evidencia, pero esta no se traduce automáticamente en cambios en la práctica”. Además, “en Atención Primaria trabajamos en contextos complejos, con gran presión asistencial, limitaciones de tiempo y recursos, sin olvidar la diversidad de pacientes y realidades, o que la formación en implementación de la evidencia es todavía escasa”, añaden. 

Camarelles y Martínez han explicado ante el auditorio lleno de especialistas de familia una de las herramientas que pueden servir para reducir este desfase: la Ciencia de la Diseminación e Implementación (D&I), que ofrece métodos sistemáticos ayudando a identificar qué intervenciones funcionan, para quién, en qué contexto y por qué. A través de marcos teóricos y de implementación como el CFIR, RE-AIM y otros, estrategias adaptadas al entorno local —como la formación entre iguales o las intervenciones multifacéticas— y una evaluación continua de resultados y procesos, la D&I facilita el paso del “qué hay que hacer” al “cómo hacerlo posible” en los centros de salud y las comunidades

A ojos de los ponentes, “la evidencia solo tiene valor cuando se convierte en práctica cotidiana y mejora la vida de las personas” por lo que el médico o médica de familia es una pieza fundamental en el sistema sanitario para incorporarla. Para ello es fundamental “confiar en fuentes fiables y síntesis de evidencia, como las guías del PAPPS, las revisiones de Cochrane o las recomendaciones de la semFYC, que ya filtran y contextualizan la información”. Además, se trata de “aplicar la evidencia de forma pragmática y centrada en la persona, priorizando aquello que realmente mejora la salud y la equidad, y no todo lo ‘novedoso’”. Y finalmente, “recordando que no se trata de hacerlo todo, sino hacerlo mejor”. En este sentido, tanto Camarelles como Martínez afirman que lo importante es “hacer pequeños cambios sostenibles y en equipo, que generan más impacto que grandes proyectos imposibles”. En este aspecto, herramientas como la D&I “nos enseñan precisamente eso: cómo avanzar sin sobrecargarnos”, añaden. 

La investigación que transforma la práctica
Y precisamente porque a pesar de los sesgos y la brecha que existe para su aplicabilidad, la investigación es imprescindible en todos los ámbitos asistenciales y para todos los profesionales sanitarios, la semFYC como sociedad científica decana de este país, cuenta con una potente Estructura de Investigación, que actúa como un socio clave para impulsar proyectos colaborativos y conectar equipos de distintas comunidades autónomas y también con la sociedad europea de medicina familiar y comunitaria. 

Su papel dentro de proyectos europeos “se centra en promover la participación de médicos de familia en tareas de investigación aplicada, facilitar la transferencia de conocimiento a la práctica clínica y fortalecer las redes de colaboración entre distintas instituciones”, explica Asensio López, médico de familia, coordinador del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de la semFYC, quien ha presentado junto a la también las médicas de familia, Blanca Lumbreras y Cruz Bartolomé los proyectos colaborativos en los que está inmersa la estructura actualmente. 

Proyectos que conectan ciencia y comunidad
Por otro lado, la Estructura de investigación de la semFYC también “contribuye a diseño, desarrollo y evaluación de herramientas de alfabetización en salud digital, garantizando que sean accesibles y adaptables a la realidad del paciente y el y la profesional sanitaria”, añaden. En este ámbito, Lumbreras, en una ponencia moderada por Raquel Yotti, comisionada del PERTE para la SAlud de Vanguardia, han presentado en el XLV congreso uno de los proyectos en los que se está participando ahora mismo: el CLEAR-PC (Recursos de alfabetización sanitaria y sensibilización sobre el cáncer de próstata), financiado por la Comisión Europea, que busca mejorar la alfabetización digital en salud relacionada con el diagnóstico precoz, la toma de decisiones terapéuticas y los cuidados paliativos del cáncer de próstata. “Se espera que mejore la comunicación médico-paciente, fomente la toma de decisiones compartidas y reduzca las desigualdades en el acceso a la información sanitaria”, explican. 

Bartolomé ha explicado el proyecto que ha realizado el grupo de cáncer del PAPPS de la semFYC junto la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) para conocer la prevalencia de las necesidades sanitarias, psicológicas laborales, económicas y sociales, y la calidad de vida de las personas supervivientes de cáncer, que han dado como resultado disponer la mayor base de datos de pacientes largos supervivientes de cáncer que existe en este momento. Por su parte, Asensio ha presentado el estudio sobre estilos de vida que se ha llevado a cabo recientemente para proporcionar una herramienta solida para las consultas diarias. 

Igualmente, la investigación también debe poder ser aplicada a la salud comunitaria. En este aspecto, señalan que la colaboración entre el PAPPS, las universidades y las estructuras autónomas integran la experiencia práctica de los médicos de familia con capacidad metodológica y analítica de los entornos académicos. “Estas sinergias facilitan el diseño de intervenciones más eficaces, adaptadas a las necesidades reales de la población, y aseguran la transferencia de los resultados a las políticas de salud pública y programas preventivos”, concluyen. 

En definitiva, la investigación en Atención Primaria no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para mejorar la salud de las personas y la eficiencia del sistema sanitario. Como han subrayado los expertos del congreso, combinar evidencia crítica, herramientas de implementación y colaboración entre profesionales y comunidades garantiza que los hallazgos científicos no se queden en los laboratorios, sino que se traduzcan en prácticas seguras, eficaces y centradas en el paciente, cerrando así la brecha entre conocimiento y acción.
 

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