La hoja de ruta de la OMS sitúa la Atención Primaria en el centro de la salud mental
La salud mental ha pasado de ser un asunto de segundo plano a convertirse en una prioridad urgente en los sistemas sanitarios europeos. Así lo explica el artículo publicado recientemente en la revista Atención Primaria por María del Pino Pérez García y Luz de Myotanh Vázquez Canales, integrantes del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la semFYC. Su trabajo, titulado “Lo que la Organización Mundial de la Salud nos enseña sobre la salud mental en atención primaria”, analiza las lecciones clave del documento de política de la OMS sobre el fortalecimiento de los servicios de salud mental en el primer nivel asistencial.
El texto no solo repasa el impacto creciente de los trastornos mentales (que afectan a más de 125 millones de personas en Europa), sino que plantea una hoja de ruta clara para reforzar la Atención Primaria como núcleo de una atención en salud mental más cercana, accesible y efectiva.
Más allá de la consulta
La propuesta de la OMS, recogida en el informe Scaling up mental health services within the PHC approach, gira en torno a cuatro pilares estratégicos:
- Formación específica del personal de Atención Primaria: dotar a médicos y médicas de familia, enfermeras/os y técnicos comunitarios de herramientas prácticas para detectar, intervenir y acompañar casos de salud mental es el primer paso. Iniciativas como el programa mhGAP de la OMS se presentan como soluciones escalables y adaptables a cada contexto.
- Equipos interdisciplinares en los centros de salud: la incorporación de psicólogos clínicos, enfermeras/os especialistas y otros perfiles psicosociales permite una respuesta más diversa sin depender exclusivamente de la derivación a salud mental especializada.
- Mejor coordinación entre niveles asistenciales: la creación de circuitos consensuados, consultas de enlace y estrategias de cuidados compartidos es clave para ofrecer una atención continuada y coherente, sobre todo en casos moderados o graves.
- Trabajo conjunto con otros sectores: porque la salud mental no empieza ni termina en la consulta, sino que se construye también en el colegio, el trabajo, la vivienda y el entorno social. Países como Bélgica y los escandinavos ya están implementando modelos que integran salud, servicios sociales y comunidad.
Formar, cuidar y financiar
El artículo también destaca los factores que, según la OMS, son imprescindibles para llevar estas estrategias a la práctica:
- Formación sólida y continua desde el grado hasta la práctica clínica, con un enfoque práctico y centrado en la persona.
- Recursos humanos y materiales suficientes, con entornos laborales que prevengan el burnout y favorezcan la motivación.
- Financiación específica, con presupuestos estables que reconozcan la labor colaborativa entre disciplinas y niveles.
- Gobernanza participativa, donde pacientes, familias y comunidades tengan voz en el diseño y evaluación de los servicios.
Lejos de ser un simple cambio organizativo, las autoras señalan que este modelo representa una transformación profunda: un sistema más humano, centrado en las personas, en sus entornos y sus necesidades reales. Integrar la salud mental en la Atención Primaria no es solo una necesidad sanitaria, sino también un compromiso ético, social y político.