La longitudinalidad, decisiva para garantizar la seguridad del paciente
En el marco del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, que se conmemora este 17 de septiembre, nos fijamos en la importancia de la continuidad en la atención sanitaria, en especial, en el ámbito de la Medicina Familiar y Comunitaria. Lo hacemos reseñando un artículo del blog Sano y Salvo, firmado por la recientemente escogida como presidenta de la WONCA World, María Pilar Astier Peña, y el médico de familia Josep Vidal Abadall.
En el texto “Más años juntos, más salud: la longitudinalidad marca la diferencia” se reseña un estudio publicado recientemente en la revista The Lancet Primary Care que analizó datos de salud y uso de servicios sanitarios de más de 4,5 millones de personas adultas en Dinamarca, que fueron seguidas durante un año a partir de 2022. El objetivo: evaluar cómo influye la permanencia en un mismo cupo de medicina de familia en varios resultados clínicos clave.
Los resultados de dicho estudio son contundentes: los pacientes que llevaban más años adscritos al mismo centro de salud mostraron menor riesgo de mortalidad, menos hospitalizaciones no planificadas y un uso más reducido de servicios de urgencias fuera de horario. Por el contrario, quienes habían experimentado cambios frecuentes de médico o médica de familia presentaban peores indicadores de salud, aunque estos efectos negativos podían atenuarse si el paciente lograba mantenerse posteriormente durante más años con el mismo profesional o centro.
Un factor protector de la salud
Con este trabajo sobre la mesa, Vidal y Astier afirman que “la evidencia es consistente en diferentes países y sistemas sanitarios: la longitudinalidad, es decir, el mantenimiento de una relación continuada en el tiempo entre paciente y el/la médica/o de familia se comporta como un verdadero ‘factor protector de la salud’”.
Además, el artículo de Sano y salvo aduce que el estudio realizado en Dinamarca lanza un mensaje esencial para las decisiones en salud pública: garantizar la continuidad asistencial no es un lujo, sino una necesidad fundamental. Apostar por la longitudinalidad equivale a mejorar la supervivencia, reducir ingresos hospitalarios y lograr una atención más segura y eficaz. Además, refuerza el lazo de confianza que es esencial en la práctica de la Medicina Familiar y Comunitaria.
Con todo, en un contexto en el que se plantean cambios y nuevos modelos organizativos, es importante recordar que la longitudinalidad no debe considerarse una opción, sino un derecho que deben tener los pacientes y una responsabilidad que deben asumir los sistemas de salud.
En este Día de la Seguridad del Paciente, la evidencia vuelve a poner el foco en un pilar esencial de la Medicina Familiar y Comunitaria: la continuidad en la atención sanitaria que, lejos de ser un valor intangible, se trata de un componente estructural que impacta directamente en la salud, la calidad de vida y la seguridad de las personas.