Medicina tropical y enfermedades infecciosas: cuando lo global ya está en la consulta
Durante años, la medicina tropical se ha asociado a contextos lejanos, a hospitales de referencia o a situaciones excepcionales. Sin embargo, la globalización, el aumento de los viajes internacionales, los flujos migratorios y el cambio climático han trasladado estas patologías al centro de la Atención Primaria. Lo que antes era poco frecuente comienza hoy a formar parte del día a día de muchas consultas.
“La noción de salud global o One Health apenas se manejaba hace una o dos décadas”, explica Carme Saperas, médica de familia y coordinadora del curso ELEMENTALES+ de Medicina tropical y enfermedades importadas en Atención Primaria de la semFYC. Hoy, en cambio, los y las profesionales se enfrentan a nuevos retos clínicos, sociales y organizativos que exigen formación específica y una mirada más amplia.
De lo excepcional a lo cotidiano en las consultas
Este cambio no es solo una cuestión de cifras, sino de personas que llegan, se asientan y acuden a las consultas de los médicos y las médicas de familia. En apenas los primeros meses de 2025, la población en España creció en casi 76.000 personas, hasta superar los 49 millones de habitantes. De estos, 8,8 millones han nacido fuera del país, y solo en los dos últimos años 2,2 millones han iniciado aquí una nueva etapa de su vida, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En este escenario, la patología importada deja de ser algo excepcional e invita a repensar la práctica clínica desde una mirada de salud global, más amplia y humana.
En los últimos años, las consultas de Atención Primaria han experimentado un cambio profundo en el perfil de pacientes y problemas de salud. “Vemos una migración más diversa y cronificada, con mayor peso de los problemas de salud mental, las enfermedades no transmisibles y las brechas de acceso al sistema sanitario”, señala Saperas. A ello se suman barreras legales, administrativas y digitales, que influyen directamente en el estado de salud. Sobre estas hablamos en un reportaje que publicamos hace unos meses relativo a migración y salud.
Persiste, además, según la médica de familia, el llamado efecto migrante sano: las personas migrantes suelen llegar con mejor estado de salud que la población autóctona, pero su salud empeora de forma proporcional al tiempo de estancia, condicionada por la precariedad y los cambios en los estilos de vida.
¿Está preparado el sistema sanitario?
En los últimos años se han dado pasos importantes. La recuperación del derecho a la atención sanitaria universal, impulsada por el Real Decreto-ley 7/2018, de acceso universal al Sistema Nacional de Salud, ha permitido que personas migrantes en situación administrativa irregular, solicitantes de protección internacional y otros colectivos previamente excluidos puedan acceder de nuevo a la Atención Primaria, al seguimiento de enfermedades crónicas y a los programas de prevención y vacunación
“Es probablemente el avance más importante para afrontar los retos que suponen las enfermedades importadas y el abordaje global del paciente migrante y viajero”, afirma Saperas. No obstante, la preparación del sistema no depende solo del marco legal, sino también de la capacitación de los y las profesionales que están en primera línea.
Enfermedades que ya no son raras
Las llamadas enfermedades tropicales o importadas han dejado de ser una rareza clínica. En Atención Primaria se detectan cada vez más casos de arbovirosis como el dengue, el chikungunya o el zika, tanto importados como, de forma incipiente, autóctonos.
También se identifican más parasitosis, en parte gracias a la mejora y mayor disponibilidad de las técnicas diagnósticas en este nivel asistencial.
El cambio climático como factor clave
El cambio climático actúa como un acelerador silencioso en la expansión de las enfermedades infecciosas, especialmente de aquellas transmitidas por vectores. El aumento de las temperaturas, los cambios en los patrones de precipitación y los fenómenos meteorológicos extremos están modificando la distribución geográfica de mosquitos, garrapatas y otros reservorios.
“El dengue es un ejemplo muy claro de este proceso”, señala Carme Saperas. “El incremento global de temperaturas favorece la expansión de los mosquitos transmisores y crea condiciones cada vez más favorables para su establecimiento”.
Esta tendencia está ampliamente documentada en el artículo Impacto del cambio global en la epidemiología de las enfermedades infecciosas, publicado recientemente en la revista Atención Primaria. En él se describe cómo los casos de dengue a nivel mundial han pasado de poco más de medio millón en el año 2000 a 6,5 millones en 2023, y se estima que la cifra real podría superar los 390 millones de infecciones anuales, muchas de ellas no diagnosticadas. El trabajo subraya además la expansión del mosquito Aedes albopictus en Europa y la aparición de brotes autóctonos en países como Italia, Francia y España, un fenómeno directamente relacionado con el cambio climático y la movilidad humana.
“El mosquito Aedes aegypti, principal vector del dengue podría reintroducirse en nuestro país si se mantienen estas condiciones climáticas”, advierte Saperas. “Y no sería descartable que ocurriera algo similar con la malaria: el vector está cada vez más extendido y podríamos ver casos autóctonos en los próximos años”.
Este nuevo escenario obliga a la Atención Primaria a revisar sus mapas mentales de riesgo, incorporar la salud planetaria y el enfoque One Health y reforzar la vigilancia clínica y epidemiológica desde la consulta.
Atención Primaria: una posición estratégica
La Atención Primaria es la primera puerta de entrada al sistema sanitario y su principal fortaleza es la longitudinalidad. “Conocemos a nuestros pacientes, sabemos cuándo viajan, cuándo regresan o cuándo visitan a familiares en otros países”, destaca la médica de familia.
Esta cercanía permite realizar cribados, recomendaciones pre y post viaje, y detectar de forma precoz síntomas de alarma. Pero también exige saber cuándo una patología debe derivarse con urgencia, como ante la sospecha de malaria o dengue en un paciente recién llegado de una zona endémica.
Para ello, la formación es imprescindible.
Curso ELEMENTALES
El curso ELEMENTALES+ de Medicina tropical y enfermedades importadas en Atención Primaria nace, según Carme Saperas, de la detección de necesidades formativas claras: en el abordaje sindrómico, falta de experiencia clínica por la baja frecuencia relativa de los casos y escaso conocimiento en asesoramiento pre y post viaje.
“Son competencias transversales donde la Atención Primaria es una pieza clave”, explica Saperas. El curso busca ofrecer herramientas prácticas, centradas en las patologías más prevalentes y en la toma de decisiones clínicas en el día a día.
La medicina tropical ya no es algo del futuro, es del presente, y la Atención Primaria debe estar preparada.