Actualidad
Nuevos protocolos para urgencias pediátricas: claves para actuar ante casos críticos en menores

Nuevos protocolos para urgencias pediátricas: claves para actuar ante casos críticos en menores

Actualizar conocimientos y formarse es clave ante la reciente publicación, por parte de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP), de su guía diagnóstica y terapéutica para mejorar la atención en situaciones críticas infantiles.

Fecha de publicación: 06 de agosto de 2025

Una erupción cutánea generalizada y pruriginosa de 24 horas de evolución y aparición posterior de fiebre de hasta 39 ºC en un niño de 15 meses es un posible motivo de consulta en urgencias pediátricas; también lo es la llegada de un preescolar de 3 años que acude por primera vez al Servicio de Urgencias por un cuadro de edema palpebral bilateral y exantema habonoso abdominal. Hacer frente a este tipo de consultas suele generar enorme incertidumbre. 

En 2024, la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP) publicó sus nuevos protocolos actualizados para el abordaje de situaciones de urgencias en pacientes pediátricos (“Protocolos diagnósticos y terapéuticos en medicina pediátrica de urgencias”). De hecho, en medicina, el abordaje del paciente crítico pediátrico es uno de los escenarios más complejos a los que se puede ver expuesto cualquier especialista y requiere un enfoque sistemático, así como protocolos bien definidos y profesionales formados y entrenados en este ámbito para garantizar una atención rápida y efectiva. 

Este tipo de protocolos de diagnóstico y tratamiento abarca la epidemiología del paro cardiaco, el papel de los sistemas en salvar vidas, el soporte vital básico y avanzado, la reanimación en circunstancias especiales, los cuidados posresucitación, los primeros auxilios, el soporte vital neonatal y pediátrico, los aspectos éticos y la formación. 

“La urgencia pediátrica es una de las competencias del médico de familia y, además, es una de las que más ‘miedo’ e incertidumbre nos producen”, explica Ayose Pérez Miranda, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Servicio de Urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria y miembro del Grupo de Trabajo de Urgencias y Atención Continuada de la semFYC. 

La urgencia pediátrica es una tarea que compete tanto a quienes desempeñan su actividad laboral en los servicios de urgencias de los centros de salud como a quienes lo hacen en las consultas de atención primaria. Conforme destaca Ayose Pérez, “todos estos perfiles profesionales deben conocer el desempeño ante estas situaciones, dado que estos pacientes acuden a estos servicios”, y concluye diciendo que “es de gran importancia que los profesionales estén actualizados en estas patologías”

 

¿A qué situaciones se debe hacer frente? 
Para un especialista en medicina familiar y comunitaria que se encuentra realizando una guardia en un punto de atención continuada y urgente, es importante saber cómo actuar ante un paciente pediátrico que está convulsionando, o que presenta disnea, gastroenteritis o intoxicación. Este especialista también debe poder responder ante un menor que presenta deshidratación en contexto de gastroenteritis aguda, con una fiebre que no remite, o ante un niño politraumatizado. 

“Conocer y formarse en protocolos diagnósticos y terapéuticos de Medicina Pediátrica de Urgencias”, señala Ayose Pérez. Aspectos que van desde la estabilización inicial del niño enfermo o accidentado mediante técnicas de triaje como pueden ser el “Triángulo de evaluación pediátrica” o el “ABCDE”, pueden marcar la diferencia. 

Con más de 8 millones de demandas asistenciales de urgencias y emergencias en Atención Primaria en 2023, según datos del Sistema de Información de Atención Primaria (SIAP) del Ministerio de Sanidad, las urgencias pediátricas que se incorporan en esta estadística se hallan entre las más complejas, por lo especialmente sensible que es esta población. 

 

Los casos relatados al inicio de este texto son reales

Por cierto, en el caso de la erupción cutánea generalizada y pruriginosa de 24 horas de evolución y aparición posterior de fiebre de hasta 39 ºC en un niño de 15 meses, se trató de un caso de Enfermedad de Kawasaki infantil que motivó un caso clínico en el congreso de 2018; y el preescolar de 3 años que acudió por primera vez al Servicio de Urgencias por un cuadro de edema palpebral bilateral y exantema habonoso abdominal también fue un caso clínico, en este caso del último Congreso de Madrid: tenía alergia al yodo

Otros artículos de interés