El papel de médicos y médicas de familia en la detección del melanoma y el potencial de la dermatoscopia
Cada año, el melanoma cutáneo gana terreno en España. Aumenta su incidencia, también su mortalidad, y con ella la urgencia de detectarlo cuanto antes. En ese escenario, la Atención Primaria se convierte en una primera línea decisiva. Allí, en la consulta del médico o médica o pediatra de familia, empieza muchas veces la historia clínica de una lesión cutánea que puede cambiarlo todo.
La incidencia anual del melanoma cutáneo en España ha experimentado un aumento sostenido en ambos sexos entre 2003 y 2024. En ese periodo, la tasa ha pasado de 12,0 a 15,1 casos por cada 100.000 mujeres y de 12,0 a 15,4 en hombres, lo que equivale a un incremento medio anual del 1,1% y del 1,2%, respectivamente, según datos de la Red Española de Registros de Cáncer y la Sociedad Española de Oncología Médica.
Pedro Ángel Alcántara Muñoz, médico de familia y coordinador del curso ELEMENTALES+ “Dermatoscopia en Atención Primaria” de la semFYC, subraya la importancia del diagnóstico precoz como factor decisivo para mejorar la evolución del melanoma, con la dermatoscopia como herramienta clave en este proceso. “Sabemos que la incidencia de melanoma cutáneo en España se acentúa anualmente en hombres y en mujeres, junto a su mortalidad y sabemos que realizando un diagnóstico precoz mejoraría su pronóstico”, afirma.
Un papel fundamental, pero aún poco reconocido
El médico o la médica de familia suele ser el primer eslabón del personal sanitario al que acuden los y las pacientes por un problema dermatológico. Esa posición estratégica le permite identificar factores de riesgo, valorar lesiones pigmentadas y, con la formación adecuada, detectar melanomas en fases iniciales.
Pese a ello y a su utilidad demostrada, la dermatoscopia sigue estando poco implantada en las consultas de Atención Primaria. Una cuestión sobre la que Alcántara apunta a varias causas. Entre las principales barreras menciona que esta técnica no se incorporó al programa oficial de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria hasta julio de 2024, además de la “poca disponibilidad de dermatoscopios en consultas del primer nivel asistencial” y las “limitadas actividades formativas”.
Más allá del ABCDE
Durante años, la inspección clínica se ha apoyado en la conocida regla del ABCDE. Sin embargo, su eficacia para el diagnóstico precoz del melanoma es limitada. “La inspección clínica de una lesión pigmentada utiliza la regla del ABCDE que ha demostrado no ser válida para el diagnóstico precoz del melanoma”, afirma Alcántara.
Frente a ella, el método dermatoscópico en dos etapas ofrece un enfoque más preciso. Se trata de un algoritmo que permite clasificar las lesiones pigmentadas y diferenciar, en un primer paso, las melanocíticas de las no melanocíticas, facilitando decisiones clínicas más acertadas desde la consulta de Atención Primaria.
Saber distinguir para salvar vidas
Diferenciar un nevus benigno de un melanoma incipiente no es solo una cuestión académica, sino una decisión que puede marcar la supervivencia de la persona atendida. “Porque médicos y médicas de familia pueden observar con el uso del dermatoscopio de luz polarizada unas estructuras y unos colores debajo de la piel que le ayude a diferenciar si la lesión cutánea es un nevus benigno o sospechoso de malignidad”, explica Alcántara. Ese reconocimiento temprano “lleva a aumentar la supervivencia del paciente y mejorando así su pronóstico”.
En ese aprendizaje, los algoritmos juegan un papel fundamental. Herramientas como la lista de 3 puntos de Soyer o el TADA están pensadas para quienes se inician en la dermatoscopia. “Los dos algoritmos se han diseñado, específicamente para los médicos que se iniciaban en la dermatoscopia, como una herramienta de detección del cáncer de piel con alta sensibilidad”, destaca. Mientras que la lista de Soyer es sencilla y rápida de aprender, el algoritmo TADA permite identificar tanto cáncer de piel pigmentado como no pigmentado, aunque requiere mayor capacitación.
Una visión global para la realidad de la consulta
En Atención Primaria, la mayoría de las lesiones cutáneas no son melanomas. Son nevus benignos, queratosis seborreicas, angiomas, dermatofibromas o lesiones inflamatorias e infecciosas. Por eso, la formación no puede centrarse solo en el melanoma. “En la práctica clínica de médicos y medicas de familia la mayoría de las consultas dermatológicas que se atienden, afortunadamente, no van a ser melanomas”, recuerda Alcántara.
Formación para reducir la incertidumbre
Precisamente ahí es donde entra en juego el curso ELEMENTALES+. Su objetivo es dotar a los médicos y las médicas de familia de los conocimientos y habilidades necesarios para usar la dermatoscopia con seguridad en la patología dermatológica más frecuente. “La posibilidad de transmitir los conocimientos y habilidades suficientes para el uso adecuado de la dermatoscopia en la patología dermatológica más frecuente en Atención Primaria” es, según Alcántara, la base del proyecto.
El fin último es claro: disminuir la incertidumbre diagnóstica y mejorar la toma de decisiones ante las lesiones pigmentadas, favoreciendo el diagnóstico precoz del cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma.
Mirar la piel con otros ojos —o, mejor dicho, con un dermatoscopio— no es solo una cuestión tecnológica. Es una apuesta por la formación, la precisión diagnóstica y, en última instancia, por salvar vidas desde el primer nivel asistencial.
Puedes acceder a toda la información sobre el curso ELEMENTALES+ "Dermatoscopia en Atención Primaria" aquí.