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Rafa Cofiño Fernández: “La acción comunitaria es un método de conexión para mejorar las condiciones de vida”

Rafa Cofiño Fernández: “La acción comunitaria es un método de conexión para mejorar las condiciones de vida”

El médico, poeta y referente en salud comunitaria Rafa Cofiño reflexiona, en el último número de la revista Comunidad, sobre la observación, el cuidado y la necesidad de tejer redes con método, humildad y participación real. 

Tiempo de lectura: 2 minutos
Fecha de publicación: 29 de diciembre de 2025

Llegó antes a la poesía que a la medicina, pero ambas se han ido moldeando mutuamente. La observación y la contemplación de la belleza —motor de su escritura— son, a su juicio, igualmente esenciales en la práctica clínica. “Desde luego lo es en la medicina comunitaria, donde es primordial la observación de la belleza, la observación del dolor, que también tiene una parte de belleza, de la tragedia… Todo está muy conectado al final”. En esa conexión sitúa también la política, un espacio que define como “muy vivo”, capaz de generar intensidad vital y, por tanto, materia poética. 

A lo largo de la conversación, Cofiño cuestiona los modelos tradicionales de reconocimiento profesional y científico. Se pregunta quién es realmente poeta —el que escribe, el que publica, el que vende— y traslada esa duda al ámbito comunitario. “En la medicina comunitaria…, ¿a quién se conoce?”, se interroga, para reivindicar a quienes sostienen los procesos sin poder sentarse a escribir sobre ellos. “Es tan importante el que está trabajando en el proceso y nunca va a poder sentarse a escribir sobre él como el que escribe o revisa”. 

Aprender del territorio  

Su acercamiento a la salud comunitaria no fue inmediato. Llegó desde lo social y terminó de comprenderla en Atención Primaria, especialmente a través de las visitas domiciliarias y el contacto directo con el territorio. “Es donde el médico ve que lo que está pasando va más allá de lo que puede hacer desde la consulta”, explica. Desde ahí, su fascinación por lo comunitario no ha dejado de crecer, precisamente porque le permite “continuar descubriendo cosas nuevas”. 

Cofiño diferencia con claridad la promoción de la salud de la acción comunitaria. La primera, más vertical, requiere políticas públicas y apoyo institucional; la segunda es, en sus palabras, “un método de conexión, de generación de redes en un territorio para crear vínculos que busquen consolidar un modelo para mejorar las condiciones de vida de las personas”. Para que esto sea posible, insiste en la necesidad de formación, método y financiación, así como de figuras clave en los territorios. “Esto requiere de tejedores y tejedoras”, señala, otorgando a los ayuntamientos un papel fundamental. 

Cuidar los procesos y a quienes los sostienen  

Especial relevancia cobra en la entrevista el cuidado de quienes sostienen la acción comunitaria. Cofiño se muestra crítico con la falta de coherencia interna en algunos colectivos. “No puedo entender que en grupos que estamos hablando del cuidado, de la solidaridad, de la fraternidad, de la sororidad no haya procesos de cuidados internos”, afirma con rotundidad. Evaluar el bienestar, el desgaste o la salud mental de las personas implicadas le parece tan importante como cualquier otro indicador: “El proceso de control de calidad de la salud de las personas que trabajan en los procesos comunitarios es fundamental”. 

Su mirada se amplía hacia América Latina, un territorio del que reconoce haber aprendido enormemente. “Parte de los que hemos tratado de hacer en España viene de esta casa”, señala, en referencia a la investigación participativa, el desarrollo comunitario y la visión política de los determinantes sociales. De su experiencia reciente en Chile destaca, sobre todo, las redes creadas y el reconocimiento de retos compartidos. “Redes de historias, saberes y aprendizajes”, dice, convencido de que ahí reside una de las mayores fortalezas para seguir avanzando. 

 

La entrevista se cierra con una imagen profundamente narrativa y simbólica: la luz dorada de los árboles en una avenida chilena y una referencia literaria a García Márquez para describir América Latina como un territorio fascinante por fuera y aún más bello por dentro. Una metáfora que resume bien el tono de toda la conversación: una invitación a mirar con atención, a cuidar los procesos y a reconocer la belleza —también la del dolor— que habita en la comunidad. 

 

Puedes acceder a la entrevista completa clicando aquí

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