Resistencias antimicrobianas: ¿estamos usando más antibióticos de los necesarios?
Mientras las infecciones respiratorias comunitarias representan una de las consultas más frecuentes en Atención Primaria, no podemos olvidar un reto al que actualmente nos enfrentamos como sociedad: el aumento de las resistencias antimicrobianas (RAM), una prioridad de salud pública ratificada por la Comisión Europea y la Organización Mundial de la Salud.
Así lo ha afirmado recientemente Julia Langer, Policy Officer de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTE), durante la Conferencia Final del Proyecto IMAGINE, una iniciativa europea que tiene el objetivo de frenar las RAM en las residencias geriátricas (así como las infecciones en el tracto urinario), en el que han participado ocho países, entre ellos, España.
Langer presentó los últimos datos disponibles a nivel de la UE, difundidos con motivo del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos, el pasado 18 de noviembre, así como los avances hacia los objetivos de la UE en materia de resistencia antimicrobiana y consumo de antimicrobianos con horizonte 2030. Las cifras no engañan: a pesar de las iniciativas llevadas a cabo en los últimos 20 años, es necesario continuar trabajando.
El impacto de la RAM en Europa y España
Los datos son claros: la RAM provoca más de 800.000 infecciones y 35.000 muertes al año en la Unión Europea y supone una carga económica de 11,7 mil millones de euros para los distintos sistemas sanitarios comunitarios. Se prevé que entre 2025 y 2050 habrá 39 millones de muertes directamente atribuibles a la RAM.
En nuestro país, un informe recientemente publicado por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, estima que “en 2023, esta resistencia estuvo relacionada con 24.000 muertes en España y más de 4,5 millones en el mundo”. Según las proyecciones, “de mantenerse las tendencias actuales, para 2050 podrían registrarse en nuestro país alrededor de 45.000 fallecimientos al año, cerca del 10% del total y aproximadamente un tercio de los atribuibles al cáncer”.
El mismo estudio, destaca que nuestro país sigue siendo uno de los principales consumidores de antibióticos en Europa. Las cifras de consumo global habían descendido antes de la pandemia, repuntando en los años posteriores, volviendo a descender en 2023, que alcanzó un uso inferior al de 2016, situando a España entre los países que más lo ha reducido.
Este logro ha sido gracias a los esfuerzos del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) del Ministerio de Sanidad, pero aún queda mucho por hacer: los antibióticos están viendo reducido su efecto y, como resultado, infecciones que antes se resolvían sin dificultad pueden evolucionar hacia cuadros más graves y complejos de manejar.
La prescripción desde la Atención Primaria
Lo cierto es que se calcula que los médicos de familia prescriben de media entre el 80% y el 90% de los antibióticos, y se estima que alrededor del 50% de estas prescripciones son inapropiadas por cuestiones de indicación, fármaco, dosis o duración, según expertos clínicos.
Según Jesús Ortega, médico de familia y coordinador del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas de la semFYC existen diversos factores, entre ellos destacan:
- La dificultad para el manejo de la incertidumbre clínica y el escaso uso de pruebas de diagnóstico rápido.
- La sobresetimación del beneficio individual versus la infravaloración del daño poblacional, es decir las RAM.
- La medicina defensiva ante la sobresaturación de las consultas.
- La dificultad de manejar expectativas y para comunicar al paciente el curso natural autolimitado de muchas infecciones y los riesgos del sobretratamiento.
En relación a la RAM, el especialista explica que “el impacto real en la práctica clínica se explica en la complicación de infecciones comunes como las ITU, la faringitis o las exacerbaciones de EPOC, aumentando el fracaso terapéutico, las reconsultas y las derivaciones al hospital”.
Ante esta situación es inevitable hacerse la pregunta de si estamos usando más antibióticos de los necesarios, con lo que el manejo terapéutico de estos fármacos debe ponerse bajo la lupa.
Mitos y prácticas clínicas
Numerosos estudios han identificado una larga lista de criterios clínicos obsoletos y percepciones erróneas que aún condicionan decisiones de prescripción en Atención Primaria. Esto puede conducir a sobrediagnóstico y sobretratamiento, especialmente cuando la presión asistencial y las expectativas del paciente son altas.
En este sentido, Ortega explica que “los mitos más frecuentes son ‘si hay fiebre o exudado, es bacteriano y necesita antibiótico’. En la mayoría de los procesos el origen es viral, y la fiebre o el exudado no discriminan la etiología. Por otro lado, tenemos el de ante la duda diagnóstica, ‘por si acaso, más vale pasarse que quedarse corto’, además, del que algunos pacientes ‘quieren antibióticos’ y la no prescripción ‘ocasiona insatisfacción’.”
Ante la pregunta de ¿por qué que cuesta desterrar estos mitos? El especialista considera que puede ser por la “incertidumbre en el diagnóstico y la falta de apoyo en pruebas de diagnóstico rápido”, además de la “inercia terapéutica, la carga asistencial, así como la falta de conocimiento de las resistencias antimicrobianas”.
Daños colaterales de los antibióticos
Además de la RAM, “los médicos deben considerar el daño colateral de los antibióticos en la microbiota intestinal como un factor clave en la prescripción racional, ya que va más allá de las resistencias”.
Según Ortega, “un solo ciclo de antibióticos puede inducir disbiosis persistente, con reducción de diversidad bacteriana que favorece patógenos oportunistas y altera la inmunidad, aumentando riesgos como diarrea o enfermedades crónicas, además del aumento de probabilidades de mutación de cepas resistentes a los antibióticos”.
Nuevas herramientas diagnósticas: test rápidos de antígeno y proteína C reactiva
En los últimos años han surgido nuevas herramientas diagnósticas, como los test rápidos de antígeno o la proteína C reactiva que pueden ayudar a diferenciar las infecciones respiratorias víricas y bacterianas en las consultas diarias de los médicos y médicas de familia.
Ante ellos, Jesús Ortega considera que “los test de diagnóstico rápido son un pilar fundamental para el manejo de la incertidumbre en Atención Primaria”. En este sentido, el test de antígenos, dada su alta sensibilidad y especificidad es una herramienta que garantiza la asertividad en la indicación terapéutica y el diagnóstico”.
Por otro lado, en cuanto a la PCR capilar, “no diferencia virus de bacterias, sino procesos banales autolimitados de procesos que puedan ser severos y precisen antibiótico, sin comprometer la seguridad del paciente”, añade.
Igualmente, además de estos test rápidos, el uso de los criterios clínicos Centor y pruebas diagnósticas son clave para decidir cuándo un antibiótico está realmente indicado en patologías como la faringoamigdalitis, la sinusitis o la bronquitis aguda.
El papel de las vacunas
En términos de prevención, las vacunas y las medidas de higiene pueden ayudar a la reducción de infecciones respiratorias como pueden ser la gripe, SARS-CoV-2, neumococo o VRS y, por tanto, pueden incidir en el uso de los antibióticos, y así mismo reducir la RAM.
A ojos de Ortega, “las vacunaciones son una de las medidas más efectivas en la prevención de enfermedades inmunoprevenibles por vacunación. No solo previenen las infecciones, sino el estado de portadores en algunos patógenos, como el neumococo, siendo a su vez una barrera de transmisión de infecciones persona-persona”. Además, para el experto, sin duda “las medidas de higiene suponen una barrera preventiva en la transmisión de infecciones, sobre todo respiratorias”.
Formación como herramienta contra las RAM
Con el telón de fondo de los efectos colaterales de los antibióticos, así como el reto que supone las resistencias antimicrobianas, se hace imprescindible tener herramientas y formación específica para actualizar criterios diagnósticos y terapéuticos en estas patologías clave.
Para ello, la semFYC cuenta con el curso Elementales “Infecciones respiratorias en la comunidad. ¿Es necesario usar tantos antibióticos?” que tiene como objetivo actualizar los conocimientos de los y las médicas de familia sobre la epidemiología, los agentes patógenos implicados, así como las pruebas diagnósticas actualmente disponibles y las estrategias más efectivas de tratamiento y prevención en las infecciones respiratorias comunitarias.
La formación pretende traducirse en un cambio de enfoque práctico: prescripciones más ajustadas, diagnósticos más precisos y una mejor educación del paciente respecto al uso de antibióticos. Para Jesús Ortega, quien junto a las especialistas Coro Sánchez y Ana Carmen Cisneros, coordinan esta formación “es esencial una buena anamnesis, exploración e historia clínica que incluya la adecuada utilización de las técnicas de diagnóstico rápido. De esta manera garantizar una prescripción óptima, bien sea de tratamiento sintomático o tratamiento antibiótico según se precise, disminuye el grado de incertidumbre y, por tanto, la prescripción antibiótica innecesaria”.
El contenido formativo es online e incluye cuestiones como los principales fundamentos de las infecciones respiratorias comunitarias, las estrategias diagnósticas en las patologías de faringoamigdalitis, sinusitis, bronquitis aguda, EPOC y neumonía adquirida en la comunidad (NAC), así como sus tratamientos, incluyendo la prescripción diferida y el uso de pautas cortas de antimicrobianos, sin olvidar los efectos adversos y el desarrollo de RAM. Finalmente, también incluye un apartado de estrategias de prevención, como son las medidas de higiene general e inmunizaciones, además de los puntos clave de No Hacer.
En resumen, frente al aumento de las resistencias antimicrobianas y la pérdida progresiva de eficacia de los antibióticos se hace imprescindible un uso racional y una prescripción más ajustada a la evidencia. En Atención Primaria, donde se concentra la mayor parte de las prescripciones, es vital evitar tratamientos innecesarios, además de seleccionar correctamente el fármaco, la dosis y la duración, y para ello es necesario apoyarse en criterios clínicos actualizados y herramientas diagnósticas. Prescribir mejor no solo mejora la seguridad del paciente y reduce efectos adversos, sino que también es una medida esencial de salud pública para frenar la aparición de resistencias y garantizar que los antibióticos sigan siendo eficaces en el futuro.
Más información:
- Web de la OMS en la que advierte de la resistencia generalizada en todo el mundo a antibióticos de uso habitual
- Web de la UE sobre su actuación a las RAM: Datos y previsiones
- Web del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN): Estrategia 2025-2027
- Web del proyecto IMAGINE: https://imagineproject.eu/
- Web de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia sobre las RAM y el artículo ”Infecciones sin cura: el desafío de la resistencia bacteriana”
- Información sobre el curso Elementales “Infecciones respiratorias en la comunidad. ¿Es necesario usar tantos antibióticos?