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Reducir las prescripciones y ampliar el acompañamiento no farmacológico: la evidencia llama a frenar la medicalización del malestar psíquico y a retirar psicofármacos con apoyo y prudencia

Reducir las prescripciones y ampliar el acompañamiento no farmacológico: la evidencia llama a frenar la medicalización del malestar psíquico y a retirar psicofármacos con apoyo y prudencia

La evidencia científica alerta del uso excesivo y prolongado de psicofármacos y reclama deprescripciones lentas, individualizadas y con apoyo no farmacológico para evitar la medicalización del malestar cotidiano y la yatrogenia asociada. 

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Fecha de publicación: 17 de diciembre de 2025

Hace escasamente una semana la revista The Lancet Psychiatry publicó el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre el procedimiento a seguir para desprescribir antidepresivos y la conclusión era clara: la desprescripción debe ser lenta, progresiva y con apoyo longitudinal. La revisión sistemática y el metaanálisis que se presenta en el artículo Comparison of antidepressant deprescribing strategies in individuals with clinically remitted depression: a systematic review and network meta-analysis, que sumó 13.011 registros e incluyó 76 ensayos con 17.379 participantes, concluye que “las guías clínicas deberían promover la desprescripción individualizada con reducción gradual y apoyo psicológico estructurado” (“Guidelines should promote individualised deprescribing with gradual tapering and structured psychological support”). 

En la actualidad, se estima que aproximadamente una cuarta parte de las consultas en Atención Primaria se vinculan a malestares de tipo psíquico y la inercia ha podido desencadenar que estas demandes puedan estar abordándose con una utilización excesiva de psicofármacos.  

Lo explica desde la coordinación del curso “Aplicación de herramientas no farmacológicas para evitar la medicalización de la vida diaria. Abordaje integral del malestar psíquico” , la médica de familia Luz de Myotanh Vázquez Canales: “El 25% de las consultas están relacionadas con malestares psíquicos, muchos de ellos derivados de situaciones de la vida cotidiana y no de enfermedades mentales estructurades. No obstante, estas situaciones suelen abordarse desde una lógica medicalizadora, con una utilización excesiva de psicofármacos”. 

Nuestro país se halla entre los países con mayor tasa de consumo de benzodiacepinas (BZD) a escala mundial, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). 
 

 

Ciertamente, España mantiene un consumo muy elevado de benzodiacepinas y antidepresivos, y el artículo que AMF publica en su especial sobre prevención cuaternaria este noviembre, “Prevención cuaternaria de fármacos implicados en el sobretratamiento. Hipolipemiantes, benzodiacepinas y antidepresivos, fármacos para la demencia y antibióticos”, sitúa a las benzodiacepinas y los antidepresivos como dos de los principales grupos terapéuticos implicados en el sobretratamiento y, por tanto, como dianas prioritarias de la prevención cuaternaria. 

La vía de la prevención cuaternaria 

El mensaje que lanzan en este texto Ermengol Sempere y Vicente Palop es claro: además de sus posibles beneficios, los medicamentos pueden convertirse en “simuladores” de enfermedad y en una fuente frecuente de yatrogenia cuando se usan de forma inadecuada o prolongada. En ese contexto, la prevención cuaternaria no se limita a “prescribir mejor”, sino que incorpora de manera explícita la deprescripción cuando el balance beneficio/riesgo es desfavorable o existen alternativas no farmacológicas eficaces. 

En el caso de las benzodiacepinas, el texto subraya que su utilización en España se sitúa entre las más altas del entorno europeo. El problema no es solo la magnitud del consumo, sino su patrón: “Fármacos indicados para tratamientos cortos de insomnio o ansiedad tienden a cronificarse, especialmente en población mayor”. Esa prolongación incrementa riesgos bien conocidos: dependencia y tolerancia, sedación, deterioro del rendimiento en tareas de riesgo —como la conducción—, interacciones con otros psicofármacos y un aumento de caídas y fracturas, además de una asociación con mayor mortalidad global. 

Frente a esta realidad, es necesario reordenar la práctica clínica desde la base: priorizar intervenciones no farmacológicas, acotar dosis y duración, e informar de manera sistemática a las personas sobre lo que cabe esperar del fármaco y sobre sus riesgos. 

 

Deprescripción de benzodiacepinas 

En la deprescripción de benzodiacepinas, el texto recoge estrategias con mejor respaldo: seleccionar adecuadamente a los candidatos —especialmente usuarios crónicos sin trastorno mental activo— y explorar las causas del insomnio o la ansiedad persistentes antes de atribuirlas a una “necesidad” de medicación. Señala la utilidad de apoyar el proceso con información escrita y herramientas concretas (higiene del sueño, técnicas de relajación, ejercicio físico), y destaca la toma de decisiones compartidas para pactar objetivos y ritmos de reducción. 

Vinculado explícitamente al consumo de benzodiacepinas, hace escasos meses la médica de familia, investigadora y ganadora de una beca Isabel Fernández de la semFYC, Isabel Socias, defendió su tesis doctoral sobre el consumo de estos fármacos

Esta doctora halló que “el 40 % de los pacientes que en Atención Primaria mantienen un consumo crónico de benzodiacepinas lo hacen por la dependencia que han creado” y que, además, muchos pacientes “habrían intentado suspender las benzodiacepinas de forma brusca por su cuenta, presentan síndrome de abstinencia y esto refuerza la cronificación del consumo”. 

Uno de los problemas es el modo en que se prescriben estos fármacos, señaló Socias, al igual que en el artículo de AMF: “Las benzodiacepinas están indicadas para tratamientos cortos, pero en la práctica clínica los tratamientos suelen exceder ampliamente las cuatro semanas recomendadas”. 

ISRS: Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina 

Volviendo al texto del último monográfico de AMF, Ermengol Sempere y Vicente Palop también describen un crecimiento sostenido desde la introducción de los ISRS a finales de los años ochenta, hasta alcanzar en España cifras muy elevadas en 2023. Ese incremento, advierten, no puede interpretarse automáticamente como un mejor abordaje de la depresión: abre dudas sobre el beneficio real en salud poblacional y sugiere procesos de medicalización del malestar cotidiano —duelos, rupturas, conflictos laborales—, sobrediagnóstico, sobretratamiento e incluso cronificación de tratamientos. A ello se suma que “la eficacia de los antidepresivos, incluso en depresión mayor, se considera discreta, lo que obliga a ponderar con mayor rigor la indicación y el seguimiento”. 

La retirada de antidepresivos, concluye el texto, debe hacerse de forma gradual salvo en usos muy breves, ajustando el ritmo a la dosis, la duración del tratamiento y la semivida del fármaco. Si aparecen síntomas, conviene diferenciar entre efectos inespecíficos, síndrome de discontinuación o recaída; y, ante la duda, volver temporalmente a la dosis previamente tolerada y reevaluar.  

En conjunto, la idea de valor central para el debate actual sobre el malestar psíquico: sin una apuesta real por intervenciones no farmacológicas, habilidades clínicas de acompañamiento y deprescripción segura, el sistema tiende a cronificar tratamientos y a aumentar la carga de yatrogenia en la población. 

 

Poner el foco en mayores con multimorbilidad 

El abordaje farmacológico de las personas mayores con multimorbilidad y polifarmacia representa un desafío clínico cada vez más relevante. En esta población especialmente vulnerable, los fármacos con acción sobre el sistema nervioso central —como antidepresivos, antipsicóticos, hipnóticos o ansiolíticos— se utilizan con frecuencia para el tratamiento de síntomas neuropsiquiátricos, el dolor o los trastornos del sueño. No obstante, su prescripción se asocia a efectos adversos de impacto clínico significativo, entre ellos un mayor riesgo de caídas, deterioro cognitivo y hospitalizaciones. En un escenario marcado por el envejecimiento de la población y una alta prevalencia de comorbilidad, resulta fundamental analizar el impacto de estos tratamientos en la evolución clínica y en el uso de los recursos sanitarios, con el objetivo de optimizar la atención y prevenir eventos evitables. 

Otro reciente estudio (Central Nervous System-Active Medications and Risk of Hospital Readmission in Older Multimorbid Adults), publicado en agosto de 2025 en Journal of the American Geriatrics Society, aporta una cohorte multinacional de más de 2.000 pacientes hospitalizados, con una edad media de 79 años, al menos tres enfermedades crónicas y cinco o más medicamentos prescritos al alta. Los resultados fueron claros: cada medicamento activo adicional sobre el sistema nervioso central se asoció con un incremento del 7% en el riesgo de reingreso hospitalario y del 14% en el riesgo de mortalidad.

¿Qué hacer en la consulta ante la necesidad de desplegar estrategias no farmacológicas frente a la medicalización de la vida cotidiana? 

En la actualidad, las y los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria se enfrentan a la necesidad urgente de una actualización terapéutica y competencial en el abordaje de los problemas de salud mental en Atención Primaria. El aumento del malestar psíquico asociado a factores sociales, relacionales y vitales, junto con la tendencia a su medicalización, exige reforzar modelos de atención integrales, centrados en la persona y basados en el enfoque biopsicosocial. 

La médica de familia Luz de Myotanh Vázquez Canales y el resto de responsables del curso “Aplicación de herramientas no farmacológicas para evitar la medicalización de la vida diaria. Abordaje integral del malestar psíquico” , tienen claro que la hoja de ruta debería contemplar los siguientes objetivos: 

Objetivo general 

Conocer, reflexionar y aplicar herramientas no farmacológicas para el abordaje integral del malestar psíquico en la consulta de Atención Primaria, evitando la medicalización innecesaria de los procesos vitales y favoreciendo una atención centrada en la persona desde el modelo biopsicosocial. 

Objetivos específicos 

  • Describir el contexto actual de la salud mental en Atención Primaria en España, incluyendo los factores sociales, económicos y de género que influyen en el malestar psíquico de la población. 
  • Analizar de forma crítica el modelo biomédico tradicional y sus limitaciones, incorporando enfoques alternativos desde la salud comunitaria, la prevención cuaternaria y la atención centrada en la persona. 
  • Desarrollar habilidades comunicativas para la entrevista clínica en salud mental, con un enfoque empático, narrativo y orientado a la escucha activa. 
  • Identificar y conocer herramientas psicológicas no farmacológicas eficaces en el manejo de síntomas frecuentes como ansiedad, insomnio, duelo o trastornos adaptativos. 
  • Diferenciar los casos en los que está indicada la prescripción de psicofármacos de aquellos en los que no lo está, aplicando criterios de riesgo-beneficio y principios de prevención cuaternaria. 
  • Integrar el concepto de activos en salud y estrategias de promoción del bienestar mental en la práctica clínica habitual. 
  • Aplicar los conocimientos adquiridos mediante el análisis de casos clínicos reales, promoviendo un enfoque ético, comunitario y no medicalizador. 
  • Reflexionar sobre el papel de los equipos de Atención Primaria en el cuidado de la salud mental, fomentando el trabajo interdisciplinar, la coordinación asistencial y la continuidad de cuidados. 

 

Enlaces de referencia para hacer este reportaje

  • “Comparison of antidepressant deprescribing strategies in individuals with clinically remitted depression: a systematic review and network meta-analysis”. Consultar el abstract: https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(25)00330-X/abstract 
  • El artículo que AMF publica en su expecial sobre prevención cuaternaria publicado este noviembre “Prevención cuaternaria de fármacos implicados en el sobretratamiento. Hipolipemiantes, benzodiazepinas y antidepresivos, fármacos para la demencia y antibióticos” (https://www.amf-semfyc.com/es/web/autores/ermengol-sempere-verdu
  • Curso Aplicación de herramientas no farmacológicas para evitar la medicalización de la vida diaria. Abordaje integral del malestar psíquico”, disponible hasta diciembre de 2026: https://www.semfyc.es/formacion/aplicacion-de-herramientas-no-farmacologicas-para-evitar-la-medicalizacion-de-la-vida-diaria   

 

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