La semFYC pide la intervención de las Administraciones para hacer frente al descenso en las tasas de vacunación de gripe y COVID entre personas mayores
Si bien las coberturas de vacunación infantil son elevadas, “las de los adultos son francamente mejorables” afirma Ana Pilar Javierre Miranda, médica de familia y coordinadora del Grupo de Prevención de Enfermedades Infecciosas del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de la semFYC.
Desde la semFYC se recuerda que los objetivos de cobertura de vacunación vienen marcados por organismos nacionales, y el de la gripe, por ejemplo, se sitúa en un 75% o más en mayores de 60 años y en el personal de centros sanitarios y sociosanitarios; y de un 60% o más en embarazadas, niños de 6 a 59 meses de edad y personas con patologías crónicas.
Igualmente, la sociedad científica recuerda la importancia de la vacunación cada etapa vital de las personas, señalando que a partir de los 65 años es cuando más hay mayor incidencia de patologías crónica, y a partir de los 50-60 años se inicia la a inmunosenescencia y nuestro sistema inmune es más disfuncional.
// Tasas de vacunación, en retroceso
Según datos del Ministerio de Sanidad, el porcentaje de vacunación de la gripe en mayores de 64 años en 2024 ha descendido paulatinamente a lo largo de los años posteriores a la pandemia. Si bien en el año precedente a la COVID la tasa se situaba en el 54,59%, en 2020 se incrementó al 66,44%, llegando a su máximo en 2021 con un 69,48%, volviendo a retroceder con un 68,45% en 2022, un 66,96% en 2023, y finalmente un 58,47% el año pasado.
Esta misma evolución se puede observar en población mayor de más de 74 años. Si bien en 2019 la tasa de vacunación era del 63.53%, en 2024 se situó en el 66,35%. A pesar de este aparente incremento, las cifras oficiales indican que el porcentaje ha ido disminuyendo desde el máximo del 76,03% alcanzado en 2021, pasando por el 75,27% de 2022, y el 74,97% de 2023.
A partir de 2024, el ministerio de Sanidad también ha contabilizado las tasas de vacunación en personas mayores de 80 años, que actualmente llegan al 68,27%. Por otro lado, la estadística oficial también proporciona los datos relativos a la población infantil de riesgo, que en los últimos años se han incorporado como segmento objetivo de la campaña. En este caso, se ha producido una progresión positiva: pasando del 37,22% en 2023, al 48,16 %, en la campaña de 2024, de media en España, aunque con bastante variabilidad en las diferentes Comunidades Autónomas.
// La pandemia de COVID, punto de inflexión
Según Javierre los descensos de las tasas de vacunación pueden ser debido a “que la pandemia COVID trajo consigo un aumento de coberturas de vacunación frente a la gripe en la población”. Además, “probablemente a la sobreinformación diaria sobre las consecuencias de la infección por COVID provocó protegerse frente a lo que sí teníamos vacuna, frente a la gripe”. De hecho, durante la pandemia, la misma OMS introdujo el término “fatiga pandémica” para referirse a la pérdida progresiva de motivación para mantener las medidas de protección recomendadas, un fenómeno influido por emociones, experiencias y percepciones individuales, así como por factores sociales, culturales, estructurales y normativos.
Ahora, cinco años después de la pandemia y a las puertas de la campaña de vacunación de la gripe, y la COVID “se ha perdido el miedo y ya no se habla en prensa de los ingresos hospitalarios y la letalidad, por lo que la población se relaja o se olvida de vacunarse” explica la médica de familia.
// Aprovechar cualquier visita al centro sanitario
Así mismo, la sociedad científica se alinea con las Recomendaciones de vacunación de la gripe 2025-2026 del Ministerio de Sanidad que abogan por “aprovechar cualquier visita al centro sanitario o contacto con los servicios de prevención de riesgos laborales para valorar el estado general de la vacunación, y si es factible, completarla siguiendo las recomendaciones acordadas en el calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida, en función de los antecedentes de vacunación, la edad, la actividad laboral y las conductas y prácticas de riesgo”.
En este sentido, el documento pide, en relación con la población adulta, hacer un mayor hincapié “en la revisión de la vacunación frente a tétanos, difteria, enfermedad neumocócica invasora, herpes zoster y administración conjunta de vacuna de COVID si procediera”.
// Calendario vacunal de las personas adultas
En este aspecto, el PAPPS también añade en sus recomendaciones tener en cuenta las vacunas en los viajeros, que además de revisar si tiene su estado vacunal al día, podemos prescribir las vacunas que precise, que varían en función de las condiciones personales y el motivo del viaje. Entre éstas se encontrarían la Hepatitis A, Fiebre tifoidea, Encefalitis por garrapata o centroeuropea, Encefalitis japonesa, Rabia, Cólera, Dengue, Malaria, y Fiebre Amarilla (obligatoria para determinados países). Algunas de estas vacunas sólo pueden ser administradas en los centros de vacunación internacional.
A ojos de la semFYC, el objetivo de los profesionales sanitarios debe ser transmitir de forma sencilla, con confianza y con información científica rigurosa de que, además de evitar enfermedades, vacunarse también forma parte también de un estilo de vida saludable. Igualmente, contribuye a reducir las resistencias antimicrobianas. Según Ana Pilar Javierre, “los y las médicas de familia y comunitaria, por su proximidad con los pacientes, pueden ayudar informando y resolviendo todas aquellas dudas que puedan tener los pacientes al respecto, pero es necesario que las Administraciones también intervengan para hacer frente al “cansancio vacunal”.