Vacunas en la edad adulta: combatir la desinformación desde la consulta de Medicina Familiar
Entre recetas, seguimiento de pacientes crónicos y analíticas, en la consulta de Atención Primaria hay una conversación a la que todavía le cuesta abrirse paso: la vacunación en personas adultas. Y no es por falta de evidencia científica; sino, en la mayoría de los casos, por reticencias o desconocimiento. Así lo explica Ana Pilar Javierre, médica de familia y coordinadora del curso ELEMENTALES “Micropíldoras y vacunación del adulto: manejo y aplicación clínica”, que da voz a uno de los grandes desafíos del sistema sanitario.
Javierre apunta a que “sería ideal alcanzar coberturas vacunales similares a las de la infancia”, pero los datos son poco optimistas. En esta línea, y según datos del Ministerio de Sanidad, a diferencia de la vacunación infantil (con coberturas superiores al 95 % en España), las tasas de vacunación en adultos tienden a ser más bajas y heterogéneas según edad, vacuna y región. Por ejemplo, en la temporada 2023-2024, la cobertura de vacunación contra la gripe en personas de 65 años o más fue de aproximadamente el 68,5 %.
Dudas, miedos y la falsa idea de que las vacunas son solo para los más pequeños
En la consulta, las preguntas se repiten. Javierre lo resume de la siguiente manera: “Nuestros y nuestras pacientes preguntan sobre todo si las vacunas son seguras y si son necesarias, pues consideran que solo se vacunan los niños y las niñas”. A partir de ahí surgen otras dudas básicas: de qué vacunas se trata, para qué enfermedades protegen o por qué deben administrarse en la edad adulta.
Ese desconocimiento convive con una cierta resistencia. “Hay mucha reticencia en la mayoría de las personas adultas a la par que desconocimiento de que existen nuevas vacunas específicas para ellos”, detalla. También aparece el recelo a recibir varias vacunas en una misma visita, una situación que exige tiempo, información clara y formación sólida por parte de los profesionales.
“Todo ello requiere formación del profesional sanitario para poder transmitir a los y a las pacientes información con rigor científico y responder a sus dudas y que puedan tomar una decisión informada”, sostiene.
Médicos y médicas de familia, garantes frente a la desinformación
En un contexto de sobreinformación y bulos, el papel de médicos y médicas de familia resulta clave. Javierre lo tiene claro: “Nuestra formación es crucial para poder transmitir a nuestros pacientes la evidencia científica y evitar algunos canales de desinformación que desgraciadamente generan dudas y rechazo a la vacunación”.
Cuando una vacuna cambia el curso de una vida
Los beneficios de una recomendación vacunal adecuada no son abstractos. Se traducen en ingresos evitados, complicaciones prevenidas y calidad de vida preservada. Javierre pone un ejemplo muy concreto: “Una neumonía puede suponer un ingreso hospitalario con posibilidad de complicarse a una sepsis que requiere cuidados intensivos”.
Las consecuencias van más allá del episodio agudo. “Ese tiempo de hospitalización disminuye su calidad de vida y tarda en recuperarse y muchas veces no se recupera a su estado previo”, explica. Y añade un dato clave: “Está científicamente demostrado que el riesgo de mortalidad se incrementa durante los 10 años siguientes”.
En personas con patologías crónicas, el impacto es aún mayor, y en población en edad laboral puede suponer bajas prolongadas, pérdida de ingresos y cambios en la dinámica familiar. “Todo ello se puede prevenir administrando las vacunas actuales frente a neumococo y también frente a gripe, covid y virus respiratorio sincitial”, puntualiza.
Un futuro de vacunas más eficaces y más complejas
La vacunología avanza rápido. “Actualmente hay muchas nuevas vacunas en ensayos clínicos avanzados”, señala Javierre, tanto frente a nuevos patógenos como mediante nuevas plataformas para vacunas ya existentes. El objetivo es ambicioso: mayor eficacia, protección frente a más variantes y serotipos, e incluso vacunas combinadas. “Incluso poder vacunar de gripe y covid en el mismo vial”, expone.
Vacunar también es salud pública
Más allá del beneficio individual, la vacunación del adulto tiene un impacto colectivo. “Si evitamos que circulen los patógenos, al tener más población inmunizada, también se produce una mejora de salud de toda la población”, explica Javierre, especialmente en los grupos más vulnerables que no pueden vacunarse por su situación clínica.
Alcanzar altas coberturas no es solo un objetivo técnico, sino una herramienta esencial para que las medidas de salud pública sean realmente eficaces.
Formación práctica para una consulta sin tiempo
Consciente de la falta de tiempo en consulta y de la rapidez con la que cambian las recomendaciones, Javierre destaca la importancia de formaciones prácticas y accesibles. “Intentamos transmitir conceptos básicos en vacunología, así como las nuevas recomendaciones de indicaciones, posología y edades de vacunación de las vacunas habituales”.
El foco no está solo en la edad. “Los adultos no solo tienen recomendaciones de vacunas por edad”, recuerda. Las personas con patologías crónicas, tratamientos específicos, las embarazadas o los propios profesionales sanitarios siguen siendo grupos con coberturas mejorables.
Además, es acompañar
La idea de fondo va más allá de la práctica clínica. “La longitudinalidad en la atención a los y a las pacientes es una de las principales características de la Atención Primaria”, afirma Javierre. Por eso, vacunar forma parte de acompañar a cada persona en su proyecto vital, adaptando la prevención a cada etapa de la vida.
Como resume la médica de familia, recurriendo a un aforismo que cobra pleno sentido en este contexto: “Mejor prevenir que curar”. En vacunación del adulto, ese principio sigue siendo más vigente que nunca.
El curso ELEMENTALES “Micropíldoras y vacunación del adulto: manejo y aplicación clínica” intenta dar respuesta a los retos que señala Javierre a través de estos objetivos:
Objetivos generales
- Actualizar los conocimientos sobre las indicaciones y pautas de las principales vacunas en adultos.
- Concienciar a los profesionales sanitarios sobre la importancia de revisar y completar el calendario vacunal en cada contacto asistencial.
Objetivos específicos
- Aplicar en la práctica clínica los avances en vacunología con criterios de seguridad y basados en la mejor evidencia disponible.
- Desarrollar habilidades comunicativas que permitan a los profesionales recomendar la vacunación con confianza y abordar las dudas o reticencias de los pacientes.
- Fomentar la participación de los profesionales en medicina preventiva y en los objetivos de Salud Pública.
- Contribuir a la mejora del estado de salud de la población mediante la protección frente a enfermedades inmunoprevenibles.