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Considerar los efectos adversos en el manejo de la persona con dolor crónico no oncológico
noviembre 2024

Considerar los efectos adversos en el manejo de la persona con dolor crónico no oncológico

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Recomendación

Descripción

De manera habitual, las personas diagnosticadas de dolor crónico no oncológico (DCNO) están en tratamiento con fármacos que pueden ser responsables del origen y perpetuación del dolor del que han sido diagnosticadas. Por ello, es necesario hacer una revisión de la medicación que toman para hacer un correcto diagnóstico diferencial e individualizar la situación de cada persona.

¿Por qué NO hacer?

Los fármacos pueden ser grandes simuladores de síntomas y de enfermedades que pueden producir dolor crónico. Quienes sufren DCNO suelen tener pautados múltiples fármacos que pueden aumentar la comorbilidad y aparición de efectos adversos indeseados1. Por un lado, las estatinas son utilizadas para la prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares y presentan un riesgo ligeramente mayor de provocar síntomas musculares (odds ratio [OR] 1,06; intervalo de confianza [IC] 95%: 1,01-1,13) que incluyen, fundamentalmente, mialgias. Sin embargo, no se ha encontrado una asociación entre las estatinas y trastornos musculares clínicamente confirmados. La rosuvastatina es la estatina que más se asocia al incremento del riesgo de presentar síntomas musculares autoinformados por pacientes (OD: 1,09; IC 95 %: 1,01-1,16)2. Por otro lado, en los tratamientos para la osteoporosis se han reportado casos de mialgias y de fracturas espontáneas con el uso prolongado de fármacos. La pauta de bifosfonatos puede producir dolor osteomuscular, y su uso, a partir de los dos años de tratamiento, aumenta el riesgo de fracturas vertebrales (hazard ratio [HR]: 2,02), fracturas atípicas de cadera y osteonecrosis de mandíbula. En el caso de los anticuerpos monoclonales (denosumab, romosozumab), se han descrito dolores osteomusculares de manera frecuente, fracturas atípicas de fémur como efecto rebote tras la suspensión (durante el primer año una HR de 2,18, y a los dos años, una HR de 3,58) y osteonecrosis de mandíbula y conducto auditivo. El resto de los fármacos, como los derivados de la hormona paratiroidea (PTH) y los moduladores selectivos de estrógenos, pueden inducir dolor en extremidades, calambres en las piernas y cefaleas3. Tampoco se puede dejar de lado a los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que son uno de los grupos farmacológicos más prescritos en Atención Primaria. Un 40-80% de la población los utiliza al margen de las indicaciones en la ficha técnica y, en los últimos 10 años, su consumo se ha incrementado más de un 40% en España. Habitualmente, estos fármacos están recomendados para: esofagitis, reflujo gastroesofágico, dispepsia funcional, úlcera péptica y erradicación de H. pylori, entre otros. El uso continuado se ha relacionado con: déficit de vitamina B12 que podría inducir una mielopatía, cefalea crónica y dolor facial; la hipocalcemia grave provoca espasmos musculares, mialgias y, en última instancia, riesgo de fractura de cadera (OR: 1,25; IC 95%: 1,14-1,37), vertebral (OR: 1,50; IC 95%: 1,32-1,72) y de muñeca/antebrazo (OR: 1,09; IC 95%: 0,95-1,24)4. Finalmente, existe una miscelánea de fármacos de uso común en Atención Primaria como: calcioantagonistas dihidropiridínicos, amiodarona, hidralazina, metronidazol, nitrofurantoína, carbamazepina, fenitoína y colchicina, y un exceso de consumo de derivados del complejo vitamínico B, que pueden ser causantes de neuropatía periférica y dolores musculares en extremidades5. Por tanto, es necesario hacer una revisión de todos los fármacos que lleva prescritos cada paciente, ya que existe una amplia variedad que pueden producir dolor crónico cuando se utilizan a largo plazo. Cabría mencionar que no se ha encontrado ningún estudio, revisión sistemática ni metanálisis en el que se haya hecho una valoración de cómo los fármacos pueden inducir dolor crónico tras su utilización. En conclusión, se necesitan más estudios que permitan investigar la prevalencia de los efectos adversos provocados por fármacos, dado que no se mencionan en las guías de práctica clínica.

Bibliografía

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Competencias clínicas
Dolor persistente
Tipo de recomendación
No hacer
ISBN
978-84-129161-9-5
Fecha de publicación
noviembre 2024
Última actualización
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