Descripción
Cuando está indicada, la deprescripción de antidepresivos debe realizarse siempre de forma gradual, especialmente tras tratamientos prolongados y a dosis elevadas.
¿Por qué NO hacer?
En los últimos años ha aumentado notablemente el número de pacientes que consumen antidepresivos1. Si bien el uso indefinido de estos fármacos no está justificado, las dificultades que entraña su deprescripción son una de las causas que contribuyen a perpetuar su uso. En este sentido, una revisión sistemática mostró que entre el 27 y 86% de los pacientes había experimentado síndrome de retirada al suspender un tratamiento de este tipo, en ocasiones con sintomatología grave2. El llamado «síndrome de discontinuación» (o «retirada») que acontece en el cese de la toma de estos fármacos, no difiere del síndrome de abstinencia clásico a una sustancia. Este cuadro clínico, más frecuente de lo que suele ser diagnosticado, puede ser confundido con una recaída de la clínica que motivó su prescripción, hecho que contribuye a prolongar su consumo de manera innecesaria. Los síntomas que origina pueden ser inespecíficos (como cefalea, dolor corporal, astenia, sudoración, temblores, palpitaciones, náuseas, dolor abdominal, anorexia), neurosensoriales (mareos, parestesias, acúfenos, alteraciones visuales) o psiquiátricos (ansiedad, alteraciones del sueño, ataques de pánico, impulsividad, agresividad o incluso ideación suicida)3. La frecuencia e intensidad de la sintomatología dependen del principio activo, su semivida, la posología, la duración del tratamiento y la velocidad a la cual se reduce la dosis. Si bien se ha descrito en todos los grupos de antidepresivos, se ha observado más frecuentemente en el caso de paroxetina, duloxetina, venlafaxina y desvenlafaxina3,4. Es más probable que acontezca con el uso de fármacos de semivida corta, a dosis altas, tras períodos largos de tratamiento, o al plantear lapsos de retirada de menos de 4 semanas. Asimismo, se ha observado un mayor riesgo de aparición de este cuadro en mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 44 años3.
Para aumentar la probabilidad de éxito en el proceso de deprescripción debe plantearse un esquema individualizado de reducción progresiva. Algunos expertos sugieren que deberían realizarse descensos graduales del 5 al 10% de la dosis inicial, en períodos de entre 1 y 4 semanas. En la práctica puede ser complejo realizar reducciones tan paulatinas cuando se utilizan comprimidos, por lo que puede ser útil el empleo de presentaciones en forma de solución oral, si están disponibles. En conjunto, el período hasta la retirada completa del fármaco no debería ser inferior a 10 semanas3.
Bibliografía
1. Ministerio de Sanidad, Gobierno de España. Consumo de medicamentos en recetas médicas dispensadas en oficinas de farmacia con cargo al SNS según clasificación ATC. [Acceso: 20 de enero de 2023] Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/ profesionales/farmacia/ConsumoRecetasATC/ATC_2022.htm
2. Davies J, Read J. A systematic review into the incidence, severity and duration of antidepressant withdrawal effects: are guide-lines evidence-based?. Addict Behav. 2019;97:111-21. doi: 10.1016/j.addbeh.2018.08.027
3. Prescrire. Stopping antidepressant therapy: plan tapered withdrawal. Prescrire Int. 2021;30(229):215-6.
4. Quilichini JB, et al. Comparative effects of 15 antidepressants on the risk of withdrawal syndrome: A real-world study using the WHO pharmacovigilance database. J Affect Disord. 2022;297:189-93. doi: 10.1016/j.jad.2021.10.041