Descripción
Incorporar la perspectiva de género, la interseccionalidad y la equidad reduce la discriminación sanitaria y mejora los resultados en salud a través de una mayor accesibilidad y mejor prestación de los servicios sanitarios para toda la población, incluidos los grupos poblacionales excluidos, marginados y estigmatizados.
¿Por qué NO hacer?
El género, junto con la clase social, el territorio, la edad, el origen y la racialización, es uno de los ejes de desigualdad en el marco conceptual de determinantes sociales de la salud. La distribución de poder, el prestigio social y el acceso a oportunidades y recursos pone en evidencia diferencias sistemáticas y potencialmente evitables en uno o más aspectos de la salud entre diferentes poblaciones o grupos1.
En el año 2017, las Naciones Unidas emitieron una declaración conjunta con el objetivo de poner fin a la discriminación en los centros de atención sanitaria. Esta declaración surgió tras haber observado cómo la discriminación en la atención es un fenómeno generalizado que se manifiesta de diferentes formas y que constituye una violación de los derechos humanos. La discriminación sanitaria afecta con mayor intensidad a aquellos grupos poblacionales más marginados y estigmatizados, y surge por diferentes motivos: género, edad, origen, estado de salud, discapacidad, nivel educativo, orientación sexual, nacionalidad, situación migratoria, situación laboral, religión y antecedentes penales, entre otros. Con frecuencia, y en consonancia con el fenómeno de la interseccionalidad, estos motivos se entrecruzan, hecho que agrava la exclusión sanitaria. El resultado final se traduce en obstáculos en la accesibilidad y en las prestaciones de los servicios sanitarios, lo que disminuye la calidad asistencial y refuerza los estigmas y la exclusión tanto sanitaria como social2.
Incluso en países con sistemas de salud universales, se observan desigualdades y discriminación en los servicios de salud, incluyendo la Atención Primaria3,4. El acceso al sistema sanitario puede verse afectado por factores interrelacionados como el racismo estructural, la xenofobia, la discriminación racial y de clase, además de las normas sociales que influyen en la intersección del género, la edad y la racialización3. Publicaciones como la del reciente estudio transversal basado en las encuestas poblacionales de salud canadienses de 2015-2019, señalan que la discriminación percibida a lo largo de la vida aumenta el riesgo de que las personas se abstengan de buscar atención médica, lo que añade otra barrera más al acceso al sistema sanitario4.
Los servicios sanitarios tienen una capacidad limitada para producir desigualdad en salud. Sin embargo, son capaces de potenciar o disminuir las desigualdades dependiendo de si su acceso, uso y calidad son menores, mayores o iguales entre diferentes grupos sociales, ante una misma necesidad1. Tener en cuenta estas desigualdades con perspectiva de equidad, interseccional y de género en la asistencia sanitaria disminuye la desigualdad en salud y mejora la salud de toda la población atendida.
Bibliografía
1. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Comisión para reducir las desigualdades sociales en salud en España. Avanzando hacia la equidad. Propuestas de políticas e intervenciones para reducir las desigualdades sociales en salud en España. 2015.
2. Naciones Unidas. Declaración conjunta de las Naciones Unidas para poner fin a la discriminación en los centros sanitarios. [Internet]. 2017 [citado 16 de febrero de 2025]. Disponible en: https://www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/ending-discrimination-healthcare-settings_es.pdf
3. Hassan M, Öberg J, Wemrell M, Vicente RP, Lindström M, Merlo J. Perceived discrimination and refraining from seeking physician’s care in Sweden: an intersectional analysis of individual heterogeneity and discriminatory accuracy (AIHDA).Int J Equity Health. 2024;23(1):199.
4. He JW, Terry AL, Lizotte D, Bauer G, Ryan BL. Understanding intersectional inequality in access to primary care providers using multilevel analysis of individual heterogeneity and discriminatory accuracy. PLOS ONE. 2024;19(1):e0296657.