Tener en cuenta los determinantes sociales de la salud y el género en el abordaje del dolor crónico no oncológico
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Jusitificación
que el sexo hace referencia a las diferencias biológicas y fisiológicas que definen a las mujeres y los hombres, el género es un concepto más complejo. Este comprende los roles y las expectativas que la sociedad asigna a las conductas, pensamientos y características asociadas al sexo de una persona. Por tanto, sexo y género son términos distintos y fundamentales que deben evaluarse y abordarse como un continuo en pacientes con dolor, dado que la biología puede influir en los factores psicosociales y viceversa4. La evidencia ha mostrado que las mujeres, en comparación con los hombres, presentan mayor riesgo de desarrollar dolor crónico, un umbral doloroso más bajo y mayor sensibilidad al dolor dependiendo del tipo de estímulo, haciéndolas más propensas a consultar a su médica o médico por este motivo5. Ello puede conllevar que los profesionales sanitarios atribuyan los síntomas físicos a factores psicológicos con más frecuencia en las mujeres que en los hombres, o que al consultar se les prescriban más fármacos analgésicos (y psicofármacos en mujeres), y, por tanto, que sean más susceptibles a padecer efectos adversos. Sin embargo, las mujeres suelen adoptar estrategias de afrontamiento para el autocontrol del dolor más centradas en el apoyo social, en las reevaluaciones positivas y la autorregulación emocional, frente a los hombres, que recurren a la farmacoterapia y a técnicas de afrontamiento centradas en la resolución del problema como la distracción o el ejercicio físico5. Asimismo, se han observado diferencias entre hombres y mujeres en lo que se refiere a los efectos de los fármacos. En cualquier caso, no debemos obviar que la mayoría de los estudios se han centrado fundamentalmente en los hombres y que, en ciertas patologías, como la fibromialgia, las mujeres están sobrerrepresentadas, por lo que los estudios futuros deberían incluir la perspectiva de sexo o género para responder a sus necesidades y problemas de salud4. Comprender cómo los determinantes sociales, el sexo y el género influyen en la experiencia dolorosa es esencial para desarrollar tratamientos adaptados a las necesidades de cada persona que sean eficaces y equitativos, evitando sesgos en la atención prestada por parte del personal de sanidad en el abordaje del dolor crónico.
Bibliografía
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