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Tener en cuenta los determinantes sociales de la salud y el género en el abordaje del dolor crónico no oncológico
noviembre 2024

Tener en cuenta los determinantes sociales de la salud y el género en el abordaje del dolor crónico no oncológico

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Recomendación

Descripción

El dolor es una experiencia subjetiva influida por aspectos sensoriales, emocionales y cognitivos, donde los determinantes sociales, incluido el género, desempeñan un papel crucial. Las inequidades en salud, como la falta de recursos y de acceso a los servicios, afectan significativamente a la prevalencia y el tratamiento del dolor. Las mujeres, más susceptibles al dolor crónico y con diferentes respuestas a los tratamientos, muestran estrategias de afrontamiento distintas a las de los hombres. Es fundamental integrar el análisis de sexo y género en la investigación y práctica clínica para mejorar la equidad y eficacia de los tratamientos del dolor.

¿Por qué NO hacer?

El dolor es una experiencia subjetiva influida por aspectos sensoriales, emocionales y cognitivos. En consecuencia, los determinantes sociales y, de forma particular, el género pueden ejercer un impacto significativo en la experiencia dolorosa. Los determinantes sociales de la salud se refieren a las condiciones en que las personas nacen, crecen, viven, se educan y trabajan, así como a las inequidades en poder, dinero y recursos que generan desigualdades en salud1. Todo ello puede condicionar de forma significativa la experiencia de dolor, su prevalencia y el tratamiento recibido. De hecho, las personas en riesgo de exclusión social se enfrentan a mayores barreras para recibir tratamientos adecuados, debido a factores como la falta de recursos económicos, el acceso limitado a servicios de salud y las creencias y las actitudes negativas por parte de profesionales de la sanidad2. En el caso del dolor lumbar crónico, por ejemplo, se ha observado una clara asociación entre los determinantes sociales y las diferencias en cómo las personas experimentan y manejan el dolor3. El sexo y el género también desempeñan un papel crucial en la experiencia del dolor y en los comportamientos asociados. Mientras que el sexo hace referencia a las diferencias biológicas y fisiológicas que definen a las mujeres y los hombres, el género es un concepto más complejo. Este comprende los roles y las expectativas que la sociedad asigna a las conductas, pensamientos y características asociadas al sexo de una persona. Por tanto, sexo y género son términos distintos y fundamentales que deben evaluarse y abordarse como un continuo en pacientes con dolor, dado que la biología puede influir en los factores psicosociales y viceversa4. La evidencia ha mostrado que las mujeres, en comparación con los hombres, presentan mayor riesgo de desarrollar dolor crónico, un umbral doloroso más bajo y mayor sensibilidad al dolor dependiendo del tipo de estímulo, haciéndolas más propensas a consultar a su médica o médico por este motivo5. Ello puede conllevar que los profesionales sanitarios atribuyan los síntomas físicos a factores psicológicos con más frecuencia en las mujeres que en los hombres, o que al consultar se les prescriban más fármacos analgésicos (y psicofármacos en mujeres), y, por tanto, que sean más susceptibles a padecer efectos adversos. Sin embargo, las mujeres suelen adoptar estrategias de afrontamiento para el autocontrol del dolor más centradas en el apoyo social, en las reevaluaciones positivas y la autorregulación emocional, frente a los hombres, que recurren a la farmacoterapia y a técnicas de afrontamiento centradas en la resolución del problema como la distracción o el ejercicio físico5. Asimismo, se han observado diferencias entre hombres y mujeres en lo que se refiere a los efectos de los fármacos. En cualquier caso, no debemos obviar que la mayoría de los estudios se han centrado fundamentalmente en los hombres y que, en ciertas patologías, como la fibromialgia, las mujeres están sobrerrepresentadas, por lo que los estudios futuros deberían incluir la perspectiva de sexo o género para responder a sus necesidades y problemas de salud4. Comprender cómo los determinantes sociales, el sexo y el género influyen en la experiencia dolorosa es esencial para desarrollar tratamientos adaptados a las necesidades de cada persona que sean eficaces y equitativos, evitando sesgos en la atención prestada por parte del personal de sanidad en el abordaje del dolor crónico.

Bibliografía

1. Commission on Social Determinants of Health. Subsanar las desigualdades en una generación: alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud: informe final de la Comisión Sobre Determinantes Sociales de la Salud [Internet]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2009 [citado 12 junio 2024]. Disponible en: https://iris.who.int/handle/10665/44084 2. Hebert SV, Green MA, Mashaw SA, Brouillette WD, Nguyen A, Dufrene K, et al. Assessing Risk Factors and Comorbidities in the Treatment of Chronic Pain: A Narrative Review. Curr Pain Headache Rep. 2024;28(6):525-34. doi: 10.1007/ s11916-024-01249-z 3. Karran EL, Grant AR, Moseley GL. Low back pain and the social determinants of health: a systematic review and narrative synthesis. Pain. 2020;161(11):2476-93. doi: 10.1097/j.pain.0000000000001944 4. Keogh E. Sex and gender differences in pain: past, present, and future. Pain. 2022;163(Suppl 1):S108-S116. doi: 10.1097/j.pain.0000000000002738 5. Gallach E, Bermejo M, Robledo R, Izquierdo R, Canos M. Gender determinants in the approach to chronic pain. Rev Soc Esp Dolor. 2020;27(4):252-6. doi: 1020986/resed20203802/2020
Competencias clínicas
Dolor persistente
Tipo de recomendación
No hacer
ISBN
978-84-129161-9-5
Fecha de publicación
noviembre 2024
Última actualización
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